viernes, 1 de septiembre de 2017



Hola Amigos.

Aquí estoy de nuevo con ustedes para traerles material relativo a la consecución del éxito, en la búsqueda de nuestra realización personal y bienestar.

Quiero compartir al final de este artículo unos cuantos párrafos del libro de Joseph Murphy “El miedo y Las Preocupaciones”.  Me llamó mucho la atención el título y lo adquirí sin dilación, porque en el camino del emprendedor siempre habrá altibajos que tendrá que sortear, es ahí donde este tipo de lectura viene en su rescate.

Recomiendo ampliamente este libro, su contenido práctico con un enfoque espiritual hace que sea una panacea para vencer el miedo y la preocupación crónica de la que a veces, y sin ningún fundamento, somos presa. Pero antes de entrar de lleno con el extracto que he sacado de este maravilloso libro, vamos a ejemplificar con una breve historia los peligros a los que estamos expuestos a causa de las preocupaciones excesivas.

Comencemos…



¡Su Mente Casi lo Mata!



Hace un mes aproximadamente un amigo muy cercano sufrió dos ataques cardíacos simultáneos.  Los médicos le dijeron que, dada la gravedad de su caso particular, era un milagro que aún se encontrara entre nosotros. 

Cuando le pregunté cuál había sido el diagnóstico en cuanto a la causa de esa peligrosa condición, me dijo que no se encontró evidencia contundente que respalde algún desorden   físico, pues todos sus niveles en cuanto a triglicéridos, colesterol, etc., se encontraban dentro de los parámetros normales.  

¿Entonces cuál crees que ha sido la causa? Le pregunté, de inmediato me confesó que los últimos meses había estado trabajando demasiado, excediendo así sus límites.  Esto aunado a problemas familiares y circunstancias negativas en el desempeño de sus negocios elevó sus niveles de estrés al punto de casi provocarle la muerte; un precio demasiado alto que no deberíamos estar dispuestos a pagar.

Mi amigo dice que ahora se lo va tomar todo con más calma, que ya no se excederá en la cantidad de horas de trabajo que dedica a sus negocios; “pensé que podía trabajar sin descanso”, me dijo, ¡como una máquina!, ahora me doy cuenta de lo equivocado que estaba.

Esta historia se repite todos los días en el ajetreado mundo en  que vivimos, donde hemos perdido el norte con respecto  a lo que realmente es importante.  Descuidamos nuestra salud por adquirir cosas materiales y, cuando por fin las tenemos, surge la necesidad de dejarlas atrás para recuperar la salud que perdimos como consecuencia del enorme sacrificio realizado para conseguirlas ¿un tanto contradictorio e irónico no? 

Lo anterior es solo una muestra del daño que podemos causarnos a nosotros mismos si no estamos en control de los niveles de ansiedad que provocan las preocupaciones.  Mi amigo ahora lo comprende y espero en Dios que tenga el tiempo suficiente para replantear su vida y sus pensamientos dominantes, y así poder recuperar su salud por completo.


Superar las
Preocupaciones

                                                      


(Un extracto del libro: “Maximice su Potencial Mediante el Poder de su Mente Subconsciente para Superar El miedo y las preocupaciones”, de Joseph Murphy)    

Las preocupaciones prolongadas restan vitalidad, entusiasmo y energía y le dejan malparado a nivel físico y mental.  Los curanderos señalan que las preocupaciones crónicas son una causa subyacente de numerosas enfermedades como el asma, las alergias, los problemas cardíacos, la hipertensión y muchos otros trastornos demasiado numerosos como para mencionarlos.

La mente preocupada se encuentra confusa y dividida y piensa, sin rumbo fijo, muchas cosas que no son verdad.  La preocupación, en realidad, se debe a la indolencia, la pereza, la apatía y la indiferencia, ya que, cuando se despierta, no tiene que pensar en este tipo de pensamientos.  Puede pensar en la armonía, la paz, la belleza, el comportamiento correcto, el amor y la comprensión.  Puede reemplazar el pensamiento negativo por uno constructivo.

Su problema está en su mente.  Usted desea algo, cuya consecución podría resolver su problema; pero cuando se fija en las condiciones y las circunstancias tal y como son, acude un pensamiento negativo a la mente y su deseo está en conflicto con su miedo.  Su preocupación es la aceptación, por parte de su mente, de las condiciones negativas. 

Dese cuenta de que su deseo es el don de Dios.  Dios es el espíritu Vivo que hay en su interior.  Le está diciendo que ascienda a mayor altura en la vida.  También que no existe ningún poder que pueda retar a Dios, el Espíritu Vivo que hay en su interior.  Solo hay un poder (no dos, ni tres, ni cuatro).  Ese poder se mueve en forma de una unidad, de armonía y de paz: en él no hay divisiones ni trifulcas.

Cuando las preocupaciones acudan a su mente, recuérdese a sí mismo que la Inteligencia Infinita está haciendo que su deseo, su ideal, su plan o su propósito pasen al orden Divino.  Eso es reemplazar el pensamiento negativo.  Siga con esa actitud mental y saldrá el sol y se desvanecerán las sombras.

Después de una de mis conferencias, uno de los asistentes me pidió consejo.  Había estado preocupado por su salud, pero después de una revisión médica completa, su médico le había dicho que, físicamente, no tenía nada malo, pero que estaba sufriendo ansiedad y neurosis.  Neurosis es una palabra refinada para definir la preocupación constante.  Y la palabra preocupación, cuando se traduce su raíz original, significa “estrangular, ahogar”, que era lo que ese hombre se estaba haciendo a sí mismo.

Me dijo que estaba constantemente preocupado por el dinero, su negocio y el futuro.  Su visión del éxito y la prosperidad estaba desbaratada por su preocupación crónica, que consumía su energía.  Siempre se sentía cansado y deprimido.

Le sugerí unas sesiones tranquilas consigo mismo tres o cuatro veces al día y que manifestara solemnemente que el Todo poderoso le había proporcionado inspiración y esperanza y que todo lo que necesitaba era sintonizar con el Infinito y permitir que la armonía, la paz y el amor del Infinito se desplazaran a través de él…Le dije que se afirmara a sí mismo:

Dios, o la Sabiduría Suprema, me dio este deseo.  El Poder Todopoderoso está dentro de mí y me permite ser, hacer y tener.  Esta Sabiduría y este Poder del Todopoderoso me respaldan y me permiten llevar a cabo mis objetivos.  Pienso en la Sabiduría y en el Poder del Todopoderoso regular y sistemáticamente.  Y ya no pienso en los obstáculos, las demoras, los impedimentos y el fracaso.  Sé que pensar constantemente de esta manera aumenta mi fe y mi confianza e incremente mi fuerza y mi aplomo, ya que Dios no nos ha dado el espíritu del miedo, sino el del poder, el del amor y el de una mente sana.

 Un tiempo después, me escribió diciéndome que seguía haciendo esto regular y sistemáticamente.  Estas verdades penetraron en su mente consciente y el cerebro envió estas vibraciones curativas a todo su organismo.  Pasaron a su mente subconsciente y, al igual que una penicilina espiritual, destruyeron las bacterias de las preocupaciones, el miedo, la ansiedad y todos esos pensamientos negativos.

Al cabo de un mes, alcanzó esa conciencia de la fuerza, el poder y la inteligencia que fueron implantados por lo Divino en el momento de su nacimiento.  Venció a sus preocupaciones al tomar parte en la medicina espiritual de la sabiduría Suprema y de la Inteligencia Infinita encerrada en las profundidades del subconsciente.


Nos vemos en la próxima entrada…


viernes, 28 de julio de 2017



Un abrazo a todos mis lectores.

Quiero compartir contigo mi gran emoción al saber que “Emprender Con Autoayuda” está llegando a muchos lugares alrededor del mundo, todo gracias a la magia de internet.

Tremenda sorpresa me he llevado al comprobar que nos siguen en países como Rusia, Francia, Ucrania, Alemania y Filipinas; reconozco que cuando inicié este blog creí que solo tendríamos oportunidad con los pueblos de habla hispana pero, para mi buena suerte, estaba equivocado.

Ahora me toca continuar con mi trabajo de darte contenido de valor, algo que pudiera ser el detonante para que surjan cosas maravillosas en tu vida.  Por eso me tomo tan en serio mi labor de escoger cada palabra, cada frase, cada historia que te transmito, porque sé que de alguna manera influirán en ti y es mi deseo que sea de manera positiva.

Comencemos…



Las caídas solo nos harán más fuertes

En español existe el dicho “Lo que no mata engorda”, refiriéndose a que si vas a ingerir algo de dudosa calidad,  si de todos modos lo vas a consumir, es mejor pensar que te hará bien.   

En inglés hay una frase muy parecida a la anterior What doesn't kill you makes you stronger, que traducido al español quedaría más o menos de la siguiente manera: “Lo que no te mata te hace más fuerte”.  Una frase por demás poderosa a considerar en cuanto a las cosas negativas que nos suceden y la actitud con que debemos enfrentarlas.

A veces gastamos demasiada energía enfocándonos en el ¿Por qué?, ¿Por qué me pasa esto justo cuando todo estaba marchando tan bien?, ¿Por qué a mí, si yo he hecho las cosas de forma correcta?, ¿Por qué tengo que empezar de nuevo?

Si nos cerramos a este arquetipo de pensamiento nunca vamos a avanzar, estaremos dando vueltas en un mismo pie y eso no nos lleva a ningún lado, solo refuerza el estado negativo en que nos encontramos y con el tiempo hasta podríamos caer en estados depresivos. 

Debemos aceptar el hecho de que ya no se puede cambiar el pasado, pero sí podemos cambiar nuestra percepción de los sucesos ocurridos, hurgando en ellos hasta encontrar la lección de vida que seguramente nos enseña.

Acepta tu pasado como el maestro que es y agradece la oportunidad de crecimiento que te permite.  Recuerda que el edificio más alto se construye principiando en sus cimientos, tu pasado son esos cimientos sobre los que construyes tu carácter; esos cimientos serán tan fuertes como el enfoque que le des a lo sucedido, “sácale provecho” y no te lamentes más.

Si bien es cierto que ya no podemos cambiar el pasado, sí podemos moldear nuestro futuro con los pensamientos que elegimos y las acciones que tomamos en el presenteUno de los pensamientos más productivos que podemos administrar en nuestras vidas es el de tratar de encontrar el lado positivo, la gran enseñanza en todo lo que nos ocurre, de ahí la diferencia entre el éxito y el fracaso.



¡La gran promesa del dinero y libertad financiera!



Tengo buenos amigos que fueron seducidos (yo mismo he sido víctima alguna vez) con la promesa de obtener grandes réditos  a cambio de invertir tiempo y dinero en determinado proyecto de negocio, pero que al final lo único que encontraron fue la total decepción y terminaron con un muy mal sabor de boca.
                                                                               
Conozco una persona que acaba de pasar por una situación bastante decepcionante en esa clase de negocio.  Estuvo alrededor de un año trabajando duro e invirtiendo su dinero sin  mayores beneficios, aunque seguía al pie de la letra todo lo que “la fórmula secreta” le decía que hiciera para triunfar.

Confiando en la promesa de obtener un ingreso pasivo de por vida, puso todas sus esperanzas en un sistema que, según le dijeron, le conduciría hacia la independencia financiera. 

Se convirtió en todo un personaje dentro de su organización, un joven que sobresalía en todo lo que hacía, admirado y querido por muchos; un verdadero ejemplo a seguir, sin embargo, encontró obstáculos insalvables que lo llevarían a renunciar inevitablemente.  

Lo que quiero resaltar aquí es el hecho de mantener siempre una actitud positiva ante cualquier circunstancia de la vida y, mi amigo, de quien omito su nombre por respeto, lo está haciendo muy bien.  Está enfrentando lo que pasó como todo un ganador y ahora está centrando todos sus esfuerzos en nuevos proyectos que, seguramente, le darán muy buenos resultados.

La experiencia adquirida lo hizo más fuerte, pues asimiló todo lo ocurrido de la mejor manera.  Entendió que “la vida es un proceso de crecimiento continuo en el cual, a veces, debemos  fracasar para aprender y así estar mejor preparados para los verdaderos retos que nos esperan”.  



Palabras del autor:

Gracias a todos los que me siguen en mis publicaciones. Espero que saques el mayor provecho de estas sencillas líneas que, como siempre, tienen dedicatoria especial para ti. 

Emprender con Autoayuda ha sido creado para tratar de inspirar a quienes están en el “estado” de búsqueda continua, donde mejorar nuestra calidad de vida se convierte en el santo grial de ésta nuestra cruzada.

Bendiciones…


Nos vemos en la próxima entrada…


miércoles, 12 de julio de 2017

Bienvenidos a esta nueva entrada.

Querido lector, espero que todo esté marchando de maravilla con tu vida.  Que el éxito, salud y abundancia te persigan de manera constante en tu peregrinar por este mundo.  

Recuerda que el universo siempre estará conspirando a tu favor si se lo permites, por ello debes poner en práctica el poder de la fe en todo lo que emprendas.

Deja que el cúmulo de tus experiencias, aunque no sean todas positivas, sirvan para fortalecer tu espíritu.  Piensa en ellas como una oportunidad para crecer y estar mejor preparado para enfrentar el siguiente desafío. Porque, te lo garantizo, siempre habrá algo nuevo, algo más por resolver, que te va a poner a prueba. 

En esta entrega te dejo con el desenlace de la historia del titiritero y su personaje Le Mium el Temerario, la cual resumiré en las siguientes líneas para tu deleite.

Comencemos…

Gozando las mieles de la conquista

El espectáculo estaba siendo todo un éxito en cada lugar que se presentaba. La gente llenaba la sala al tope sin siquiera reparar en el costo de la entrada con tal de ver al célebre Le Mium el temerario; cuando llegaban a los pueblos más grandes tenían que permanecer ahí por varias semanas, pues había mucha demanda por presenciar el evento.

Las ganancias no se hicieron esperar, había dinero fluyendo de manera constante y en cantidades nada despreciables.  Ahora sus deteriorados atuendos habían sido cambiados por ropas finas y elegantes, además, lucían llamativas joyas en manos y cuello, convirtiéndose así en todos unos personajes. 

La vieja carreta que los trasladaba de ciudad en ciudad había sido sustituida por un suntuoso carruaje adornado con  llamativos artificios, que captaban toda la atención de los transeúntes a su paso. El noble borrico que se encargó de halarla por tantos años fue vendido por unas cuantas monedas, para ser reemplazado por dos hermosos caballos que marchaban con gracia y elegancia al son del vaivén del camino.

Buen vino y una mesa repleta de suculentos manjares, no podían faltar en las celebraciones nocturnas de nuestros galanes, siempre en compañía de amigos y una que otra bella dama que engalanaba la noche con su encantadora  presencia.  ¡Nuevas amistades, fama, fortuna!, se podía decir que habían alcanzado el éxito más allá de sus previas apreciaciones.


¡Pagarían un precio demasiado alto!

“La envidia se deslizaba como serpiente al acecho buscando en la mente débil la presa perfecta para
Inocular su mortífero veneno”.


Con el tiempo aquella rutina de largos viajes, presentaciones, festejos nocturnos y desvelos comenzaron a pasar factura.  Los excesos en su nueva forma de vivir hicieron que descuidaran lo que con tanto esfuerzo y dedicación habían construido; fue entonces cuando todo empezó a tomar un rumbo distinto a lo planeado.

El veneno de la envidia tomaba por sorpresa a Renato (su ayudante), pues veía como el maestro titiritero se quedaba con la mayor parte de las ganancias y eso para nada le agradaba porque, según su lógica de pensamiento, sería justo que todo se repartiera por la mitad.  Se le había olvidado que fue gracias a la creatividad del maestro que todo había surgido, cuando él no fue más que un simple espectador en todo el asunto.

Comenzó a llegar tarde a las presentaciones y hacía su trabajo de mala gana, lo que ponía al maestro de muy mal genio y eso desencadenaba una serie de acontecimientos que resultaban en detrimento de la calidad de la presentación; hubo  un par de ocasiones en las que el público estaba tan molesto que fueron abucheados y sacados a fuerza de empujones del recinto, una escena bastante vergonzosa y desconsoladora.

Pero el maestro tampoco se quedaba rezagado en cometer errores, las promesas incumplidas por su parte también eran causa del malestar en Renato, aunque en ningún momento lo hizo con la intención de engañar, simplemente había sido presa de la emoción del momento; bebía mucho además y tenía romances en cada ciudad a la que arribaban, lo que hacía que su atención ya no estuviera centrada en su trabajo sino en cosas improductivas que poco a poco le llevarían al fracaso.

Tiempo después Renato decidió partir en busca de nuevos horizontes, las diferencias entre él y su maestro se habían vuelto tan irreconciliables que ya no valía la pena seguir intentándolo, pero el daño ya estaba hechoFue sustituido por un principiante, carente de talento en el manejo de las marionetas, con lo que se cerraba el círculo para la desgracia ¡la caída de la puesta en escena era inminente!

Cada vez eran menos las personas que asistían a los eventos y, a pesar que el costo por entrada había sido rebajado considerablemente desde hacía mucho, a duras penas llenaban el recito a la mitad.

El dinero empezó a escasear haciéndose casi imposible seguir manteniendo el pomposo estilo de vida al que se habían acostumbrado.  El suntuoso carruaje y su pareja de esbeltos caballos fueron los primeros en ser rematados para cubrir algunas deudas; con el resto de dinero apenas alcanzó para comprar una vieja carreta halada por un larguirucho borrico, estaban otra vez como al principio. 

Las ropas modestas fueron de nuevo el uniforme del titiritero y su ayudante, quienes ya no portaban ni siquiera una baratija en su cuerpo como adorno, pues todas las joyas tuvieron que ser vendidas para subsistir.

Con el paso del tiempo el espectáculo de Le Mium el Temerario  solo era un recuerdo en el corazón del público que le aclamó con fervor.  Aquellas glorias del pasado jamás volvieron para el maestro titiritero, quien no tuvo otra opción que regresar a su ciudad natal donde permaneció hasta el final de sus días.

De Renato se supo muy poco.  Algunos aseguran que se instaló en un pueblo del este, donde contrajo matrimonio y formó una numerosa familia, convirtiéndose además en un hombre adinerado e influyente. 

Conclusión:

Mis queridos amigos, considero que esta historia nos deja una enseñanza más que evidente acerca de cómo las empresas más grandes y hermosas de la vida pueden terminar en el fracaso, gracias a la falta de auto control y al materialismo desmedido de nuestros días.

Dejarse dominar por el sentimiento de la envidia es una de las situaciones más vergonzosas a las que podría quedar expuesto el hombre que carece de amor y nobleza en su corazón, por eso debe hacerse un trabajo constante de autoanálisis para no caer en este tipo de bajezas. 

Cualquier exceso en nuestra forma de vivir no puede traernos más que desgracia y sufrimiento a futuro, por eso debemos comportarnos en todo momento y no dejarnos llevar por la emoción.

Nos vemos pronto…



viernes, 19 de mayo de 2017

Queridos amigos, gracias por seguir mi blog.

En esta entrada continuaremos con la historia del maestro titiritero y su personaje Le Mium El Temerario, como parte del tema ¿Quién controla los hilos de mi vida?, al cual dimos inicio la semana anterior.

Adentrémonos en esta fascinante historia y vayamos descubriendo la enseñanza que se encuentra oculta en los siguientes párrafos.  Solo te pido que leas con mente y corazón abiertos, para que puedas sacar el máximo provecho de ésta sencilla lectura.


Comencemos…

  


 ¡El Héroe y la Damisela en peligro!



El reloj marcaba las tres de la tarde, la hora tan esperada por fin llegó.  Todas las entradas fueron vendidas en menos de dos horas, casi como pan caliente.  El recinto ya estaba abarrotado cuando la entrada principal fue cerrada al público.   Había gran expectación por parte de los asistentes, quienes esperaban emocionados a que se abriera el telón. 

Las cortinas del retablo fueron alzadas y el primer personaje apareció en escena.  Era una marioneta que representaba a una bella damisela que recolectaba flores en el campo, sin percatarse que era acechada por unos malhechores escondidos entre los matorrales. 

Cuatro títeres con aspecto grotesco y de ropas harapientas salieron de los arbustos y comenzaron a perseguir a la muchacha, quien corría por todo el escenario gritando a los cuatro vientos ¡auxilio, auxilio, que alguien me socorra!

El público estalló en carcajadas al ver cómo aquella “indefensa” doncella pateaba a sus atacantes en sus partes nobles, quienes caían fulminados por todas partes.  Luego de un buen rato de persecución y pelea, por fin, consiguen atraparla y la atan al tronco de un árbol para despojarla de sus pertenencias.

De repente se escuchó una voz enérgica que les advertía: ¡Suelten a la dama de inmediato rufianes! ¡Ustedes solo son un grupo de cobardes!


¿Quién eres tú para darnos esa orden?, preguntó el cabecilla del grupo en tono desafiante, a lo que éste respondió: soy Le Mium El Temerario, defensor de los desprotegidos, más te vale hacer lo que digo o sufrirás las consecuencias. 

Nuestro héroe entró en escena y de inmediato se desató un feroz combate.  Los maleantes trataron por todos los medios de asestarle un golpe mortal con sus espadas, pero no estaban siquiera a la altura de aquel experto en combate y maestro en el arte de la esgrima. 

La batalla termina con cuatro marionetas tumbadas en el suelo suplicando por clemencia, mientras Le Mium se da a la tarea de desarmarlos uno por uno; todos fueron entregados a la justicia en el acto, gracias a una patrulla del rey que pasaba por el lugar.

Para terminar, nuestro temerario amigo desata a la doncella y le devuelve sus pertenencias.  Ella le agradece con un tierno beso en la mejilla diciendo “gracias mi salvador”, te debo la vida.  Luego la sube a su montura y cabalgan juntos hasta que se pierden de vista en el escenario.

El público no paraba de aplaudir, ambos titiriteros (maestro y ayudante) salieron de detrás del retablo inclinando su cabeza en señal de agradecimiento. Había mucha algarabía en el ambiente, los niños se amontonaban para tener la oportunidad de tocar a Le Mium y el resto de títeres del espectáculo.

Aquel día iniciaba una nueva carrera para estos dos artistas, quienes casi no podían creer lo que estaba sucediendo.  Nunca pensaron que iban a tener tanto éxito en su primera presentación.  Estaban realmente sorprendidos y agradecidos con el creador por haberles traído una nueva oportunidad, luego de tantos años de luchar sin obtener mayores resultados.

Esa tarde ganaron mucho dinero, lo suficiente como para pagarse la mejor comida y dormir en el mejor hostal del lugar.  Al día siguiente se despertaron con el canto del gallo, comieron sus primeros alimentos y luego se dispusieron a desarmar la carpa que había servido como techo a los espectadores.


Continúa en la próxima entrada…


viernes, 12 de mayo de 2017



Hola amigo lector.

Gracias por tu preferencia. 

En esta entrega pretendo ejemplificar con una fábula aquello que nos mantiene atados, que no nos deja desarrollar nuestro potencial como los seres inteligentes, compasivos y amorosos que somos en esencia. 

Mi verdadera intención al escribir la fábula que vas a leer a continuación, es que sirva como referencia para entender (o por lo menos tratar vislumbrar) de dónde surge el eterno problema humano que nos impide el acceso a la felicidad y la plenitud.

Te invito a que leas la historia completa que estaré contando en las siguientes semanas, para que al final puedas encontrar la enseñanza que pretendo compartir contigo.  Espero de todo corazón que las siguientes líneas sean de tu agrado y que puedan ayudarte en tu desarrollo personal.    


Comencemos…

  
¿Quién controla los hilos de mi vida?


Es irónico que una de las pocas cosas sobre las que tenemos control es sobre nuestras propias actitudes, y aún así la mayoría de nosotros vive la vida entera comportándose como si no tuviera ningún control.
(Jim Rohn)





La historia del Maestro Titiritero y un pedazo de madera. 

Un conocido titiritero del siglo pasado trabajaba en su nuevo proyecto en un rincón de su polvoriento y desordenado taller.  Utilizando la más rústica madera a la que pudo tener acceso, resultado de haber desbaratado algunos vejestorios, incluidas algunas sillas y lo que parecían ser los restos de algún fallido intento creativo del pasado, daba forma a la nueva marioneta que pasaría a formar parte de su, hasta entonces, no muy lucrativo espectáculo.

Se afanaba día y noche, apenas tomaba unas pocas horas de descanso, por lo que el agotamiento era más que evidente en su trasnochado rostro.  Nunca había puesto tanto empeño y amor en sus anteriores creaciones como en ésta.  Todo su ser se había volcado en un esfuerzo creativo sin precedente hasta que, por fin, lo consiguió… 

“Le Mium” lo nombró, igual que el personaje del libro de cuentos que su madre le leía antes de ir a la cama.  Era una especie de héroe, un caballero como el Quijote de Cervantes, enemigo de los opresores y defensor de los humildes, siempre presto para salvar a cualquier damisela en peligro sin reparar en las consecuencias.

El maestro titiritero dedicó los siguientes días a la práctica de nuevos movimientos y rutinas que darían vida a “Le Mium El Temerario”; ¡los niños lo van a adorar!, decía para sus adentros con gran expectación, manteniendo su proyecto en secreto hasta ese momento. 

Cuando por fin hubo pulido hasta el último detalle, decidió que era el momento de hacer la primera presentación en público.   Renato, su ayudante, fue el único testigo de aquel singular acontecimiento, quien observaba atento y sin pronunciar palabra.

Por quince minutos permaneció hipnotizado con aquel original espectáculo y, en cuanto el telón bajó, saltó de su asiento desbordando en aplausos, entonces, sin poder contener la emoción exclamó: ¡bravo, bravo maestro!, hoy has roto con cualquier paradigma limitante en cuanto al manejo de títeres se refiere, tus habilidades no tienen comparación, ¡nos haremos ricos!, ¡la fama nos espera! 

Aquella noche abrieron una botella de vino que guardaban bajo llave en un viejo cajón de madera, para una ocasión especial; la botella había reposado por espacio de tres años, pues hace mucho que no tenían una razón para celebrar.  Cantaron, rieron y bailaron con sus marionetas, como si se tratase de dos niños con juguete nuevo y, por un instante, ellos “fueron la felicidad”.   



¡Arriba el telón!

La hora tan esperada había llegado, los días de ensayo y preparación habían quedado atrás.  La plaza central de aquel pueblo de la toscana estaba repleta esa tarde, el retablo (teatrillo de títeres) no podía haberse ubicado en mejor lugar.

Desde muy temprano habían montado la carpa y la estructura de madera que serviría de asiento a los espectadores.  La entrada al recinto estaba pintada con llamativos colores y figuras de los personajes que se presentarían aquella tarde, con un rótulo al ingreso que rezaba “Le Mium El Temerario, El Héroe de los Niños”. 

Cualquiera que pasaba por el lugar no dejaba de acercarse a curiosear un poco, en especial los niños y sus padres que preguntaban por el valor del boleto y la hora de inicio del programa.  

El maestro titiritero era el encargado de vociferar a los cuatro vientos: ¡Hoy gran función de títeres, un espectáculo nunca antes visto!  Por primera vez ante ustedes “Le Mium El Temerario, Defensor de los desprotegidos, Amigo de Los niños”, no se lo pierda. 

                                       
Continúa en la próxima entrada…