sábado, 7 de enero de 2017



INTRODUCCIÓN

No recuerdo exactamente dónde lo leí, pero la frase decía algo como: “Si tus botas se encuentran atascadas en el lodo es muy difícil que puedas sacarlas por ti mismo”

A veces se nos hace difícil reconocer nuestros errores.  Tal vez caímos en algún tipo de hábito autodestructivo sin darnos cuenta, o simplemente necesitamos motivación para seguir adelante; en ese momento,  el consejo, la guía, la experiencia de alguien externo se nos hace invaluable, es por eso que yo recomiendo ampliamente la autoayuda como un recurso inapreciable al cual acudir.

Los seres humanos no somos infalibles, efectivamente, necesitamos de la ayuda de los demás.  Aunque nos creamos a veces unos “súper héroes o heroínas”, capaces de resistir los embates de cualquier tipo de tormenta, siempre llega el momento de pedir ¡auxilio!  

Recurrir a la lectura de libros inspiradores es de mucha ayuda, ya que en ellos encontrarás un sinfín de frases que puedes utilizar en los momentos difíciles.  Si te sientes desmotivado, angustiado, o estás pasando por un momento de indecisión, leer frases motivadoras te ayudará en gran medida.  En la pizarra de mi oficina he escrito algunas que consulto regularmente y pongo en práctica. En esta entrada te quiero compartir:



“Cinco Frases Motivadoras muy Efectivas que Puedes
Consultar a Diario”



Número 1

“Jamás desesperes, pero si esto te ocurre, sigue trabajando en la desesperación”


Cuando sentimos que por más esfuerzos y sacrificios que hagamos no logramos avanzar, o que los resultados obtenidos no son acordes con nuestras expectativas, tendemos a desanimarnos y a abandonar; nos cansamos pronto, se nos olvida el compromiso inicial que hicimos con nosotros mismos, echando por la borda todo el tiempo, esfuerzo y dedicación invertidos.

No está de más recordarte que en los momentos difíciles es donde se forja el carácter de las personas.  Abandonar ante las dificultades es señal de debilidad, falta de carácter. 

Las grandes empresas del hombre a través de la historia han sido el resultado de sangre, sudor y lágrimas, porque nada que valga la pena tener va a ser sencillo de conseguir; “todo tiene un precio” y, si queremos gozar de los mayores beneficios a futuro, tendremos que pagar un costo en el presente, que además incluye mucha constancia, y “paciencia”.  


Número 2

“El silencio es el elemento en el cual las grandes cosas se moldean continuamente”



En el trabajo de la naturaleza podemos ver las creaciones más grandiosas, y todo esto ocurre en silencio.  Jamás supimos de aquél árbol magnífico que se gestaba en una pequeña semilla bajo tierra, o de las bellísimas flores que de un momento a otro iban a brotar en los campos y, no obstante, ahora están ahí para nuestro deleite.  Así trabaja la fuerza creadora universal, siempre para nuestro mayor beneficio y sin enseñorearse de nada.

Es muy importante buscar un tiempo a diario para reflexionar en silencio.  El diálogo con uno mismo puede dar muchas luces acerca de algunas interrogantes que nos planteamos acerca de la vida, o para resolver aquellas situaciones que merecen mayor atención. Haz una pausa, piensa, estudia, medita y reza; hasta en la música son importantes los silencios, porque sin estos no puede haber armonía en la melodía. 

  
Número 3

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece(Filipenses 4:13)




Esta es una frase poderosísima que no necesita mayor explicación.  Si tú crees en el poder divino que obra milagros esta frase es para ti.  Yo la he utilizado en momentos de angustia y desesperación; cuando estoy al borde, a punto de perder las esperanzas, la repito como un mantra y siento como la paz retorna a mí, a pesar de lo negativo que pueda parecer la situación.


Número 4

“Detrás de un autobús siempre viene otro”





Jamás he estado de acuerdo con la frase: la oportunidad solo se presenta una vez en la vida; me niego rotundamente a aceptarlo. Tengo la fuerte convicción, la creencia total en que siempre habrá muchas oportunidades para la persona que está a la expectativa de que sucedan cosas grandes, "porque el que busca incansablemente agún día encontrará".  

He visto a muchas personas frustrarse por completo cuando fracasan en algo, lo dejan de intentar, creen que ya pasó su momento y que no hay más para ellos, valiéndose de un montón de excusas infundadas para justificar su falta fe y persistencia.

Mantén la fe en todo momento, el poder de la creencia obra milagros; tarde o temprano aparecerá algo nuevo y, para nuestra sorpresa, podría ser mucho mejor de lo que esperábamos. 


Número 5

“Cada problema lleva en sí mismo la semilla de su propia solución”




Si tienes un problema “Da Gracias a Dios”, eso es buena señal, quiere decir que aún estas vivo y que Dios aún cree en ti al confiarte algunos problemas para resolver.  Además, debes estar consciente de que “solo los muertos  no tienen problemas”, los demás tenemos que aprender a enfrentarlos de la mejor manera para perseverar en nuestras vidas.

Cuando te enfrentes a un problema lo primero que debes hacer es “dejarlo enfriar”En efecto, déjalo que se enfríe, nunca tomes decisiones cuando tu mente está “caliente”; si estás tranquilo y sereno tu mente te dará mayores recursos, serás mas creativo, facilitando así el proceso para encontrar mejores soluciones.


Conclusión

Espero que estas frases sean de utilidad para ti, como lo han sido para mí en el transcurso de todos estos años.  Medita mucho en ellas y ponlas en práctica, te aseguro que los beneficios no se harán esperar.


Nos vemos pronto…

lunes, 2 de enero de 2017


Introducción

Saludos.  En la entrada anterior relaté parte de la que fuera una escena un tanto traumática que me sucedió hace algunos años, pero que con el paso del tiempo se ha convertido en una experiencia de mucho aprendizaje y que, hasta cierto punto, ha moldeado mi vida de manera positiva; al menos eso es lo yo he escogido creer.  Todo ocurría aquella tarde en que conducía mi vehículo rumbo al centro comercial (leer entrada anterior), de pronto una motocicleta me impactaba a gran velocidad y el piloto salía volando por los aires.  Ese sería el inicio de toda una trama que te narro a continuación.  


Lo más importante ¡Salvar una vida!

"Decide pronto". Los minutos cuentan


Tomé el teléfono y pedí ayuda al estilo 911. En diez o quince minutos una ambulancia llegó y se apresuraron a trasladar al herido a un centro asistencial privado, mientras que dos auto patrullas de la policía arribaban a la escena del accidente; en cuanto descendieron los agentes me puse a su dispocición y, luego de entregar mis documentos personales y los de el vehículo, dimos inicio a una no muy amena conversación, que giraba en torno a mi situación legal. 

Parientes y amigos empezaron a llegar al lugar del accidente, pues me las había arreglado para hacer un par de llamadas, de inmediato les pedí que se llevaran a mi acompañante y la dejaran en su casa; la pobre se veía muy nerviosa y preocupada cuando se despidió, pero seguiríamos en comunicación constante por teléfono. 

El procedimiento policial consistió en llevarme a la comisaría más cercana, permanecería ahí hasta que se estableciera la situación en cuanto a la salud del lesionado; si su condición era de gravedad yo estaría en serios problemas. 

Había confiado a mi padre que se encargara de todas las gestiones en el centro asistencial donde habían dado ingreso al paciente, además, el pobre tuvo que hacer frente a sus familiares, quienes estaban muy preocupados y furiosos a la vez; argumentaban y proferían algunos insultos y amenazas en nuestra contra, pero la sabiduría y la paciencia de mi viejo nos ayudarían a sobrellevar la situación de la mejor manera, calmando los ánimos en todo momento.

Tres o cuatro horas más tarde se estableció que el paciente solo tenía algunas magulladuras y una pequeña fisura en la tibia de una de sus piernas, nada que un poco de yeso, analgésicos y mucho descanso no pudieran curar; le pedía a Dios para que se recuperara pronto, tanto de los traumas de su cuerpo como del trauma psicológico que había sufrido por mi culpa.

Un amigo mío esperaba afuera de la comisaría y, en cuanto quedé libre, me llevó a casa.  No recuerdo exactamente todos los detalles de esa noche, pero seguramente no pude dormir muy bien, pensando en todo el daño que había causado y que pudo haber sido peor; daba gracias a Dios porque nadie había muerto.


Recibía un duro golpe a mis finanzas personales

Todos los gastos del paciente en el centro asistencial los había cubierto mi padre y, además, pactó con sus familiares un monto para cubrir la reparación de la motocicleta. 

Un par de días más tarde escuché desde mi cuarto una llamada que recibió mí padre, era el padre del lesionado y, por lo que alcancé a entender, el hombre se mostraba muy amenazante, exigiendo cierta suma de dinero, a lo que éste respondía calmadamente diciendo que  haría efectiva dicha suma ese mismo día.

Mi padre colgaba el teléfono en el momento en que yo salía de mi cuarto; se sorprendió al verme, pues no sabía que yo me encontraba en casa, y fue entonces cuando me di cuenta que pretendía cubrir los gastos del accidente a mis espaldas, manteniendo todo en secreto.  De ninguna manera iba a permitir que mi querido viejo pagara mis platos rotos, me parecía injusto desde todo punto de vista, sería una tremenda irresponsabilidad de mi parte dejarlo que se hiciera cargo de todo; le dije: “usted ya hizo suficiente" al haber intercedido ante la familia del accidentado y lograr que todo se resolviera a mi favor ese día, se lo agradezco, lo demás corre por mi cuenta.

Mi motivación para no dejar que mi padre pagara la cuenta era algo más que simple orgullo, sabía que este era el momento para demostrarme a mí mismo de qué estaba hecho. Me senté para conversar, ¡casi me caigo de la silla! cuando mi padre escribió en una servilleta el monto que debía pagar.  Luego de reprocharle por un rato “el mal negocio que había hecho” reímos juntos, y le extendí un cheque por el total adeudado.  Mis finanzas sufrieron un duro golpe, además, aún tenía que pagar por las reparaciones de mi vehículo, y, no iban a ser solo unos cuantos pesos debido a la magnitud de los daños.

¡Gracias a Dios! había ahorrado lo suficiente, para hacer frente a la situación; un mes después del accidente mi auto estaba reparado y listo para la acción.  Desde entonces soy más precavido y ya no me dejo dominar por la ansiedad al conducir, prefiero esperar todo el tiempo necesario y pensármelo dos veces antes de hacer cualquier tipo de maniobra en la carretera, porque entendí que siempre está en juego mi vida y la de los demás.

Asume tu responsabilidad y la vida te pagará
Con creces

Con esta anécdota no pretendo únicamente persuadirte de que conduzcas con precaución, aunque nunca está demás hacerlo. Quiero que conectes con esta historia y que comprendas la importancia de ser responsable de tus actos en todo momento.

Como emprendedor siempre te toparás con un sin número de situaciones negativas que deberás enfrentar. Comprométete en tratar de hacer siempre “lo correcto”, no te imaginas las recompensas que recibirás:

a)   Te ganarás el respeto y la confianza de los demás.
b)   Te respetarás y valorarás más a ti mismo, y a tus ideas.
c)   Aprenderás a tomar control de tu vida. Eso es “poder”.
d)   Estarás mejor preparado para tomar decisiones.
e) Desarrollarás tanta autoconfianza que ya no verás los retos como imposibles, pues has aprendido a enfrentarlos con entereza.
f)   Recibirás recompensas económicas, ya que las personas querrán hacer negocios con gente responsable como tú.
g)  En conclusión, estarás sentando las bases para el éxito duradero.

La vida es un gran maestro que, si se lo permites, siempre estará dispuesto a enseñarte, aunque a veces te dará duras lecciones para que aprendas de tus errores; de ti depende sacar el mayor beneficio posible.  Busca en todo momento el lado positivo ante lo que te ocurre, al fin y al cabo todo depende del cristal con que se mire; te aseguro que las cosas pasan por alguna buena razón. Recuerda: “Nunca desesperes y Sigue Adelante”.


Te deseo lo mejor…

jueves, 29 de diciembre de 2016



Introducción

Corría el año dos mil tres, por entonces aún era empleado de tiempo completo a cargo de una oficina gubernamental; meses atrás había comenzado una relación con una compañera de trabajo, la que posteriormente se convertiría en mi esposa.

Recién había comprado un automóvil de segunda mano, porque no me alcanzaba para más, pero para mí era como si manejara uno del año. Estaba muy emocionado porque todo marchaba sobre ruedas; me llevaba muy bien con mi jefe y mis compañeros de trabajo, ganaba un salario que me permitía darme una buena vida de soltero, tenía una linda chica que me adoraba ¡No podía pedir más…! 

Entonces llegó ese día en que recibiría una gran lección…


Mi Libertad ¿A punto de Volar por los Aires?



Era un viernes por la tarde, habíamos planificado con la que por  entonces era mi novia oficial ir a comer algo después del trabajo.  Yo contaba los minutos para que la hora de salida llegara pero, como el tiempo es “relativamente perezoso” en avanzar cuando estás muy ansioso por algo, la espera se hacía interminable.

Finalmente el reloj marcaba las cuatro de la tarde, la tan esperada hora de salida había llegado para ambos, el descanso del fin de semana sería algo más que un justo premio después de una muy ajetreada semana de trabajo. Nos despedimos de nuestros compañeros de labores y nos dispusimos a realizar un viaje en automóvil que no duraría más de 45 minutos hasta el centro comercial.

Manejaba por la carretera disfrutando de la buena compañía y del hermoso paisaje, mientras nuestra conversación giraba en torno a nuestro futuro como pareja y la forma en que nos gustaría vivir; yo siempre hacía énfasis en la importancia de tener únicamente dos hijos para poder darles de todo y, ¡oh sorpresa!, actualmente ya contamos con tres, bueno, nadie es perfecto; en realidad somos muy  felices y amamos a cada uno de nuestros hijos con toda el alma.

Habíamos recorrido un buen trayecto de carretera cuando mi teléfono sonó, con malas noticias; tenía que cancelar nuestros planes por culpa de una urgencia en el trabajo.  Mi acompañante frunció el entrecejo un tanto desencantada al enterarse, pero estuvo de acuerdo en que teníamos que volver.

Yo estaba muy tenso y molesto con la situación, ¿por qué me echaron a perder la tarde perfecta? decía para mis adentros y, para colmo de males, el fuerte tráfico de esa hora no me permitía cambiarme al carril de retorno.

Estuve estancado por varios minutos a la orilla de la carretera esperando una oportunidad para cruzar, luego de varios intentos fallidos encontré un espacio libre y pisé el acelerador hasta el fondo, sin percatarme que una motocicleta se aproximaba a toda velocidad; aunque traté de hacer algún tipo de maniobra evasiva la colisión fue inevitable, y el piloto de la motocicleta salió volando por los aires, pasando por encima del vehículo, impactando contra el suelo y arrastrándose varios metros.  Con mucha dificultad pude mantener control del vehículo y frené antes de estrellarnos contra unos árboles que se encontraban al lado de la carretera; ¡gracias a Dios! ambos tripulantes nos encontrábamos a salvo, “vivitos y coleando”, aunque con los nervios de punta. 

Descendí del auto y corrí a toda prisa para dar auxilio a aquel que, hasta el momento, permanecía tendido en el suelo a varios metros de distancia de donde había quedado tirada su motocicleta.  Le pregunté ¿cómo te sientes? pero éste no respondió, pues estaba muy desorientado por el golpe, y me apresté para ayudarle a incorporarse;  sentí un poco tranquilidad al comprobar que no tenía señales de fuertes contusiones o heridas expuestas, gracias a que llevaba puesto su casco protector. 

Recuerdo que algunos curiosos que llegaron al lugar comenzaron gritar indignados ¡busquen al piloto del vehículo, captúrenlo, dónde está ese infeliz!; ellos no se habían percatado que quien ayudaba a la persona lesionada a ponerse de pie era precisamente el culpable de provocar aquel trágico accidente, pero que de ninguna manera se daría a la fuga “aunque tuviera que enfrentar las peores consecuencias”.




Continúa en la siguiente entrada…

martes, 20 de diciembre de 2016



Si quieres atraer abundancia debes aprender a tratar con la loca de la casa


Santa Teresa de Jesús, nacida en España, en el año 1,515 (Leer más), usaba el término “la loca de la casa” para referirse a ese discurso interminable de nuestros pensamientosEs la voz que susurra palabras de desconfianza, que nos lleva al pasado en un momento y nos devuelve al presente en otro, que nos impide pensar con claridad y actuar de manera acertada.  Ella lo comparaba con el ruido constante que hacía cierta pieza de madera en los molinos antiguos, cuya única función era sólo la de alertar que éstos se encontraban funcionando. Proponía que es mejor dejar hablar a esa loca sin prestarle atención, porque nadie en su sano juicio haría caso a los consejos de una “loca”; en ningún momento nos estamos refiriendo al pensamiento creador y que motiva a la acción, sino al tipo de pensamiento negativo que reprime y debilita al individuo.

Aunque Santa Teresa era una monja consagrada al servicio de Dios y sus enseñanzas se desarrollaron en ámbito religioso, me pareció muy conveniente incluir la frase “la loca de la casa”, como una introducción al tema que pretendo abordar en esta entrega. La considero una expresión muy conveniente para definir todo ese murmullo negativo que resuena en nuestra mente y que, si se lo permitimos, puede llegar a apoderarse de nuestra voluntad sin siquiera darnos cuenta.

Lávate la mente de manera constante si quieres atraer riqueza

Como parte importante de nuestra higiene personal, nuestros padres nos enseñaron de niños a lavarnos los dientes a diario.  Si no cumplíamos con dicho mandato los regaños no se hacían esperar: ¡si no quieres visitar al dentista lávate los dientes después de cada comida! nos decían, evocando imágenes de agujas y taladros amenazantes que penetrarían nuestra boca causándonos cualquier tipo de dolor imaginable. 

Con el paso de los años esta actividad llegaría a convertirse en un hábito muy beneficioso, que nos ha valido para mantener una adecuada salud dental y así evitarnos mucho dolor.  Pero, ¿qué pasa con nuestra “higiene mental”? ¿Nos enseñaron el hábito de lavarnos la mente de manera constante? o ¿acaso nos estamos descuidando en este sentido? 


¡Cuidado! nuestra higiene mental
Podría estar amenazada 


Si nos dejamos embeber por cualquier tipo de pensamiento o emoción negativa y, lo más preocupante, que esté ocurriendo sin que tengamos plena conciencia de ello, estaremos en serios aprietos.   Es el caso de muchas personas que llegan a la edad adulta y nunca caen en cuenta que solo se están dejado llevar por la corriente, sin aplicar ningún tipo de control. Son como barcos a la deriva que tarde o temprano terminarán en un aparatoso accidente, o pasarán a ser simples espectadores en el juego de la vida sin honor ni gloria.

Ser conscientes de nuestros pensamientos y de las influencias externas que actúan en ellos es un gran paso en la conquista del dominio propio, por eso debemos siempre “estar atentos” a lo que entra del exterior y decidir si lo asimilamos o lo desechamos en función de lo que queremos lograr en nuestras vidas.

Aprender a limpiar nuestra mente, lo que yo llamo primero limpiar la casa, es desechar de manera consciente todos aquellos hábitos de pensamiento limitantes, tales como: odio, rencor, miedo, egoísmo, avaricia, conformismo, entre otros. Este tipo de pensamientos calificados como “negativos” son los enemigos acérrimos de cualquier soñador y deberá luchar de forma constante para eliminarlos de su diccionario mental, porque son como veneno que contamina todo lo que toca. 

Todo aquello que nos impida pensar con claridad y actuar en consecuencia debe ser removido, para ser reemplazado por hábitos de pensamiento correcto y enfocado, que nos proporcione el combustible para avanzar a pesar de las dificultades, capaz de transformar la débil autoimagen que tenemos por la de personas de influencia que se valoran a sí mismas y al resto del mundo.

Mi consejo para ti querido lector es que pongas en práctica “el hábito del pensamiento positivo”.   Recuerda que la mente es como un jardín donde igual crecen las flores que la mala hierba, por eso siempre debes estar vigilante y en control.  Cada vez que te sorprendas a ti mismo maquinando fantasías que no te traen ningún beneficio “cambia de canal y sintoniza con cosas buenas”:  Piensa en abundancia, prosperidad, logros personales, viajes a lugares exóticos, relaciones personales enriquecedoras etc., y con el tiempo verás como tus deseos poco a poco se irán materializando. 

“Tu mundo exterior es un fiel reflejo de tu mundo interior". Comprende que tu realidad está fabricada hasta cierto punto por ti.  Depende de ti...


Aprovecho para desearte ¡Feliz Navidad y un Venturoso Año Nuevo! Que el Todopoderoso derrame muchas bendiciones en tu hogar y que la paz abunde en sus corazones.



Nos vemos pronto…

domingo, 4 de diciembre de 2016



INTRODUCCION

La cualidad principal que diferencia a las personas exitosas de quienes no lo son radica en la calidad de sus pensamientos dominantes. Si estás entrampado con pensamientos de duda, temor,  envidia, pobreza, enfermedad, etc., entonces no estás aprovechando tu poder potencial.  Debes educarte en el arte de pensar de manera positiva trayendo a tu mente visiones de grandeza, salud, abundancia material, de bienestar para ti y los tuyos. Visualízate desde ya en posesión de todo lo bueno que deseas y toma las acciones respectivas; y lo demás vendrá por añadidura (Mateo 6:33).


Tomaba decisiones a pesar de los resultados.

Hace mucho tiempo que conozco a un buen amigo a quien por respeto llamaré “Sami” en este artículo.  Sami es una persona excepcional, con grandes cualidades artísticas: es todo un maestro en el arte de la pintura, además de tener talento natural para la música. He tenido el enorme placer de disfrutar sus creaciones al óleo, así como en rotulación comercial “a mano” su principal fuente de ingresos. Cada vez que lo veo trabajar me sorprende con su destreza al utilizar el pincel, y  siempre se me ocurre hacer bromas al respecto: “por favor Sami comete un error”, no puede ser que todo te salga tan perfecto si lo único que haces es un par de trazos con lápiz y empiezas a pintar, ¡cómo es posible!; entonces reímos juntos y continúa su trabajo sin mayores contratiempos dejando fluir ese talento natural de que dispone.

Cualquiera podría pensar que el trabajo de mi amigo genera ingresos suficientes como para darse una muy buena vida, pero esto dista mucho de la realidad, a duras penas él y su esposa consiguen lo necesario para sostener el hogar.  Cuando éramos jóvenes trabajamos juntos por un tiempo y fue entonces cuando comencé a notar ciertas diferencias en nuestra manera de pensar y de actuar, pues notaba en él gran dificultad para tomar decisiones por temor a los resultados; aunque eso implicara dejar atrás ciertos proyectos que tenía en mente y que de haberlos materializado hubieran dado un giro diferente a su vida.  

Siempre fui un poco más arriesgado que Sami, tomaba decisiones a pesar de los resultados los que muchas veces no eran tan satisfactorios, y hasta creo haberme metido en un par de líos por ello; nada grave por cierto.  En ese momento es donde nuestros caminos comienzan a tomar rumbos distintos, porque yo aprendía mucho al cometer errores y Sami no quería cometer errores para aprender.  Con esto no quiero decir que te dediques a la práctica de cometer errores solo porque sí, tienes que ir tras un objetivo que valga la pena.


Saltar sin Paracaídas ¡Nooo!.


No se trata de desafiar las leyes de la gravedad lanzándote de un avión sin paracaídas esperando aterrizar sobre suelo blando y que no te pase nada, de ninguna manera, se trata de aceptar el error como parte de un proceso sincero de aprendizaje en la búsqueda de tu realización.

Con el paso de los años he notado muy pocos avances en la vida de Sami y, lo más preocupante, ya no habla de sus proyectos como antes.  Creo que al final le ganó la costumbre.  Se acostumbró a vivir con lo poco que gana, aunque siempre manifiesta cierto malestar, pero de ninguna manera acepta el hecho de que pudo haberlo hecho mejor en todos estos años. Yo sé que si se hubiera arriesgado a hacer ese viaje del que siempre me habló, para trabajar en el extranjero, su situación económica sería distinta, y mi querido amigo podría vivir como él siempre soñó.

La vida es demasiado corta, no dejes que se te escurra entre los dedos sin vivirla como a ti te gustaría, nunca te conformes con poco.  El gran secreto de las personas exitosas es que “Se educan para pensar diferente”, jamás se consideran a sí mismos como del montón y por eso hacen cosas increíbles.



Nos vemos pronto…