jueves, 9 de febrero de 2017



INTRODUCCIÓN

Saludos mis queridos lectores.

En la entrada anterior hablamos acerca de los principios de puntualidad, limpieza y orden, como parte del tema: “7 Reglas de oro básicas para la Excelencia”; ilustramos con una anécdota cómo un muchacho prefiere renunciar a su trabajo antes que realizar cierta labor que se le había encomendado en la empresa donde trabajaba, por considerarla denigrante para él.

Te aseguro que si este muchacho hubiera incluido el principio de limpieza y orden en su vida como uno de sus valores fundamentales, no hubiera vacilado ni un instante en hacer lo que se le había pedido.   Pero queda claro que no estaba comprometido con dicho principio, lo que lo llevó a fracasar en su primer empleo.

¡Acompáñame, vamos por más en las siguientes líneas!


Regla Número 3

Mantengo una Adecuada Presentación y Apariencia Personal

¿Alguna vez escuchaste la frase “como te ves te trato”?  En nuestras sociedades esto es una realidad y solo podríamos idealizar lo contrario.  Vivimos en un mundo de apariencias, donde la vanidad está a la orden del día y, nos guste o no, ese es el medio en el que debemos interactuar con los demás, por lo tanto debemos adaptarnos.

Es muy recomendable que vistas apropiadamente en tu lugar de trabajo o en tu negocio, no necesariamente tienes que “andar de traje y corbata” como decimos comúnmente, eso ya dependerá del lugar donde vives o de la actividad en que te desenvuelvas, lo importante es usar ropa decente y limpia, acorde a las circunstancias. 

Usar prendas rasgadas o descoloridas, aunque estén muy a la moda, da una mala impresión, demuestra falta seriedad con lo que haces; te aconsejo que no las utilices, déjalas para otra ocasión donde puedas vestir de esa manera sin comprometer tu éxito.

Quiero dejar muy claro que no estoy en contra de las personas que usan tatuajes en su cuerpo o cualquier tipo de artilugio en lengua,  nariz, etc., aunque los excesos en este sentido son algo muy dañino para tu imagen y hasta para tu salud; yo mismo soy ajeno a utilizar este tipo cosas por convicción propia, pero respeto el derecho de los demás a hacerlo.

En nuestra cultura latinoamericana aún no se acepta del todo este tipo de “adornos” en el cuerpo, lo vemos como una rareza; algunos llegan a extremos de estigmatizar a quienes los utilizan, pues los relacionan con vandalismo y de uso exclusivo de las pandillas.  Pero este tema ya lo dejo a tu criterio y analízalo conforme a tu grado de madures.

Debemos respetarnos a nosotros mismos y al lugar o actividad de donde provienen nuestros ingresos, si es que en realidad queremos llegar a ser exitosos en lo que hacemos, por eso es importante cuidar también nuestra higiene personal, porque de nada nos sirve vestir de manera pulcra si nos descuidamos en este aspecto. 

Llevar un corte y color de cabello adecuados, de preferencia “no tan a la moda”, es lo más aconsejable.  Para los hombres se recomienda barba y bigote rasurados pero, si te gusta dejarlos crecer, recórtalos a manera que luzcas decente y presentable en todo momento, no vaya a ser que te confundan con algún fallecido líder de izquierda latinoamericano si los dejas crecer demasiado.

Para terminar, recuerda que tu sonrisa también cuenta, por nada del mundo la vayas a descuidar.       


Regla Número 4

Cuido mucho Mi Vocabulario en mis Relaciones Interpersonales


Las palabras soeces no solo son ofensivas para quien las escucha, sino que también denigran a quien las utiliza.  Son un mal ejemplo para nuestros hijos, para la sociedad, y son una ofensa hacia Dios; expresiones de este tipo denotan falta de cultura y valores morales en la persona, lo cual refleja además su incapacidad para poder comunicarse de manera correcta.    

Como profesionales, dueños de negocio, empresarios, debemos tener muy en cuenta cuidar nuestro vocabulario, sobre todo en los momentos de ira o enojo.  Seamos responsables y no nos dejemos llevar por el calor de las discusiones o por lo negativo de las circunstancias, así evitaremos también “hacer un papelón”, un ridículo frente a las demás personas; alguien pudo tener una opinión muy favorable acerca de nosotros y, por culpa de un vergonzoso incidente, todo se puede ir por el caño. 

Podemos perder un buen cliente o dejar de hacer un gran negocio por no moderar nuestro lenguaje, porque nadie querrá relacionarse con un patán; un patrono tampoco estará muy feliz al saber que cuenta con uno entre sus empleados.


Regla Número 5

Soy Honrado en mi Manera de Proceder


Sin duda alguna este es un principio muy fundamental para el éxito en tu carrera, en tu negocio o empresa; a nadie nos gustan los ladrones, con antelación ya sabemos lo que les espera: la cárcel o el cementerio.

Hablando de este tema me viene a la mente un chiste un tanto grotesco.  Resulta que fabricaron una máquina en Alemania que sería capaz de capturar ladrones sin ninguna intervención humana.  La pusieron a prueba en una de sus calles y en una semana capturó a 2 ladrones, lo cual fue aplaudido por las autoridades como un gran logro de la tecnología.

Luego llevaron la máquina a Reino Unido, la pusieron en una de sus calles y en 2 semanas había capturado a 3 delincuentes. Las autoridades de ese país no lo podían creer, estaban impresionados y de inmediato generaron un pedido.

Por último, decidieron llevarla a un país de América Latina para ponerla a prueba, la instalaron en una calle muy transitada y la dejaron a su suerte.  Luego de 2 o 3 horas regresaron para inspeccionar la máquina y se dieron cuenta que había sido robada.
  
Aunque este es solo un chiste ilustra bastante bien la realidad que vivimos en nuestros países latinoamericanos, donde impera la desconfianza y la inseguridad, gracias a la clase política corrupta que no invierte los recursos de manera adecuada, sino que terminan en los bolsillos de alguien más.  

La falta de honradez por parte de nuestras autoridades es lo que nos tiene sumidos en la pobreza y en subdesarrollo; cabe reconocer que ya se ven algunos esfuerzos en la lucha contra la corrupción, pero falta mucho camino por recorrer.  Esperemos en Dios que esto siga adelante por el bien de nuestros hijos y las futuras generaciones.

Creo que con este ejemplo dejamos más que claro la importancia de valorar la honradez como principio, porque vemos los resultados adversos que la falta de ésta puede provocar en nuestras vidas, en nuestra sociedad, en nuestros países.

En la siguiente entrada continuaremos hablando acerca de las Reglas de Oro Básicas a Observar para la Excelencia. ¡No te lo puedes perder! 


Nos vemos pronto…     

sábado, 4 de febrero de 2017



INTRODUCCIÓN

Hola. 

Te voy compartir algunas reglas básicas que deberás aplicar para lograr el éxito en cualquier tipo de labor o emprendimiento que estés desarrollando.  Tanto si eres un empleado, auto empleado o dueño de un negocio, te recomiendo que las pongas en práctica si realmente quieres marcar la diferencia en tu campo.  

Cuando estableces ciertas normas de comportamiento y las aplicas de manera consciente en tu vida, te conviertes en el artífice de tu destino, capitán de tu nave, facilitando además el proceso de toma de decisiones.   

Por eso te dejo a continuación:


 7 REGLAS DE ORO BÁSICAS PARA LA EXCELENCIA 



Regla Número 1

Siempre llego Puntual


La puntualidad es un principio que debemos valorar.  A nadie nos gustan las personas impuntuales.  Aunque a veces tratemos de disimular nuestro malestar con una hipócrita sonrisa y pronunciemos el clásico “no hay problema” cuando alguien nos pide disculpas por llegar tarde, el hecho de haber esperado por media hora o cuarenta y cinco minutos nunca va a ser tomado a la ligera, pues sentimos que nos han robado parte de nuestro valioso tiempo.

Soy un vigoroso defensor de la puntualidad y siempre trato de romper con ese paradigma tan dañino acerca de que “los latinos somos impuntuales”; por muy insignificante que pudiera parecer algún compromiso adquirido, siempre me tomo muy en serio estar a la hora acordada.

Reconozco que se ha generalizado el mal hábito de llegar tarde en nuestra américa latina, mientras que en otras culturas se considera como una total falta de respeto, una grave ofensa hacia los demás.  Es nuestra responsabilidad educar en este sentido y acabar con ese mal hábito lo antes posible, pues hacer mal uso del tiempo es una de las causas principales que nos pueden mantener sumidos en el atraso.  

No importa si eres un empresario, estudiante, dueño de un pequeño negocio, si eres un profesional (auto empleado), o estás trabajando por un salario para alguien más, cualquiera que sea tu actividad, mi recomendación es que te comprometas con el principio de la puntualidad para tu propio beneficio y el de los demás. “No desperdicies tu tiempo, ni le robes el suyo a nadie”



Regla Número 2

Soy Limpio y Ordenado 


Recuerdo una anécdota acerca de un muchacho de mi pueblo.  Recién se había graduado de la carrera de magisterio y no lograba encontrar trabajo.  Estuvo aplicando para diversos puestos en varias empresas y no conseguía hacerse con ninguno. Pasaron varios meses sin resultados satisfactorios y, cuando estaba empezando a ser presa de la desesperación, por fin fue contratado.

Le asignaron una pequeña oficina en el área administrativa de una reconocida empresa y comenzaron a capacitarlo en las labores de su nuevo puesto; supongo que este muchacho estaría muy feliz y agradecido con Dios por haber encontrado un trabajo luego de tanta espera, me imagino el entusiasmo que sentía en sus primeros días de labor, además del gran alivio que esto iba a significar para su economía.

El muchacho demostró ser lo suficientemente listo como para desempeñar su puesto sin contratiempos. Pasaron los días y todo marchaba muy bien, hasta que de parte de la gerencia le pidieron un favor especial que lo pondría a prueba.

El favor especial consistía en ayudar a mejorar un poco la apariencia de su propia oficina, para lo cual le proporcionaron brocha y pintura, los debía de utilizar para pintar las paredes del interior, actividad que realizaría en horario normal de trabajo, aprovechando que la empresa estaba en su temporada de baja producción y no había demasiado qué hacer.

El increíble desenlace de esta anécdota fue que el muchacho se resistió por completo a realizar la labor encomendada, argumentando que esas no eran actividades propias de su cargo y que era denigrante para él hacer un trabajo que, a su juicio, estaba reservado únicamente para personas sin preparación, que no tenían  “grandes estudios” como los suyos.  Su renuncia no se hizo esperar, era obvio que no estaba preparado para los sacrificios que el éxito conlleva en sus inicios, y todo apuntaba a que el título se le había subido a la cabeza. 

Hay que reconocer que la academia no nos prepara del todo para la vida y, cuando nos enfrentamos con cierta dosis de realidad, a veces no pasamos la prueba.   Por ello es importante reconocer la necesidad de establecer por cuenta propia ciertas normas que nos guíen para hacer en todo momento lo que debemos, sin importar la clase de reto al que nos enfrentemos.

Continuará en la próxima entrada…



  

martes, 24 de enero de 2017



INTRODUCCIÓN

Saludos.

¡Arriba las metas! 

En la entrada anterior establecimos que para que una meta esté bien redactada debe ser clara y enfocada en los resultados.  Dejamos también algunos ejemplos prácticos al respecto y finalizamos con una pequeña introducción acerca de que toda meta debe ser medible y observable, tema que ampliaremos a continuación.


La Meta debe ser Medible y Observable

Definiendo el plazo para alcanzar mi Meta

Vamos a seguir utilizando los ejemplos anteriores para ilustrar mejor este punto.

  “Voy a Perder 20 libras de Peso…

Para que yo pueda cumplir mi deseo de estar delgado ya cuento con una meta clara “perder 20 libras de peso”, pero aún nos falta un par de cosas importantes a tomar en cuenta.
 
Nuestra meta debe cumplir con el atributo de “ser medible”, lo que implica establecer un plazo adecuado para llegar a los resultados deseados.  Podría quedar de la siguiente manera:

  “Voy a Perder 20 libras de Peso en un plazo de 2 meses”

El solo hecho de incluir un plazo para la consecución de esta meta me obliga desde ya a tomar acción.  Para esto primero debo plantearme la pregunta acerca de cómo lo voy a lograr: podría escoger una dieta alimenticia baja en grasas saturadas, azúcares, carbohidratos etc., o elegir una rutina semanal de ejercicios específicos para quemar el exceso de grasa en el cuerpo; lo mejor sería escoger una combinación de ambos (Dieta/Ejercicio). 

Independientemente de cuál sea tu plan de acción, aquí lo importante es que contribuya de manera eficaz en ayudarte a alcanzar tu meta en el plazo establecido.


Que la Meta sea Observable

Verifico mi avance y
hago correcciones
Esta característica se refiere a que puedas revisar tu meta de manera constante, para ir haciendo las correcciones necesarias en el camino.

En el ejemplo “perder 20 libras de peso en 2 meses”, pesarte de forma regular sería la forma de verificar si efectivamente estás teniendo avances o retrocesos en la consecución de tu meta. 

Si iniciaste con “X” peso en determinada fecha, en una semana ya deberías empezar a ver algún resultado, de lo contrario tu plan no estaría funcionando por diferentes razones:

    a)   Que ya te desanimaste y estés a punto de abandonar tu meta (el peor de los casos).

    b)   Tal vez no te estás esforzando lo suficiente en tu rutina de ejercicios o no estás haciendo tu nuevo régimen alimenticio a conciencia.

   c)   Podría ser que tu plan para bajar de peso requiera de algunos ajustes o mejoras de inmediato

    d)   Que el plan que escogiste no sea el adecuado para ti.  No se ajusta a tu realidad (debes cambiarlo por otro lo más pronto posible).

Aquí lo importante es observar el cumplimiento de la meta en todo momento, haciendo una revisión constante para verificar que vamos avanzando hacia los resultados deseados.   


La Meta debe Ser ¡Alcanzable!

Debo ser realista con relación a mi Meta

Toda meta debe “ser realista” de lo contrario estará destinada al fracaso. En mi caso particular yo nunca podría establecer como mi meta personal “Voy a ganar el Primer Lugar en la competencia “X” de Snow Boarding la semana próxima en Canadá”, cuando nunca en mi vida he practicado ese deporte, porque ni siquiera nieva en el lugar donde vivo.  Además, considero que no tengo ninguna habilidad en este sentido, por lo tanto esta meta es desde todo punto de vista “irreal” para mí.

Ser un tanto soñador y arriesgado en la vida es indispensable para el éxito en cualquier emprendimiento, pero nunca debemos olvidar tener los pies bien puestos sobre la tierra cuando de formular nuestras metas personales se trata.


¡Haciendo pedazos mi Meta!

Metas pequeñas facilitan el logro de
mi Meta mayor
A veces fallamos en el logro de una meta debido a que los resultados que proyectamos alcanzar sobrepasaban nuestra capacidad de hacerlo en el plazo establecido.  En este caso lo ideal es replantearnos la meta y adaptarla a nuestra situación particular; debemos ser sinceros con nosotros mismos en este paso.

Para que se nos dificulte menos alcanzar una meta, podemos dividirla en metas más pequeñas

Tomemos por ejemplo la meta “perder 20 libras de peso en 2 meses”. Si para ti esta meta parece muy poco realista de alcanzar en el plazo establecido, puedes cambiarla y dejarla de la siguiente manera:

“Voy a Perder 5 libras de Peso por Mes durante los Siguientes 4 meses” 

También lo puedes hacer así:

“Voy a Perder 20 libras de Peso, a razón de 5 libras por Mes, durante los Siguientes 4 meses” 

Al final, el resultado que esperamos alcanzar es el mismo “perder 20 libras de peso”, lo único que hicimos diferente fue dividir la meta a razón de 5 libras por mes y aumentamos dos meses de plazo.  Esta forma de redactar la meta la hace ver más fácil de alcanzar en el plazo establecido, por eso se aconseja que lo hagas de esta forma para obtener mejores resultados.


Conclusión

Bueno, aquí finalizo con el tema de las metas por el momento.  Te aconsejo que investigues más al respecto y no te quedes únicamente con la información que te he compartido, para que puedas ampliar tus conocimientos en este importante tema.

Ojalá que mi contenido, aunque sencillo, sea de alguna utilidad para ti al momento de redactar tus metas personales.  Si con ello he contribuido de alguna forma a mejorar algún aspecto de tu vida, por mínimo que este sea, entonces “habré triunfado”, porque  esa es la finalidad de este blog de emprendimiento y autoayuda.

Agradezco tu atención. Te deseo toda la suerte del mundo...


Nos vemos pronto…   

miércoles, 18 de enero de 2017



INTRODUCCIÓN

Queridos seguidores de este blog de emprendimiento y autoayuda, agradezco infinitamente su amable preferencia.  Nuevamente les doy la más cordial de las bienvenidas.

En la entrada anterior dimos inicio a lo que podríamos definir como un curso rápido, cuya finalidad es ayudarnos en la correcta formulación y definición de metas personales.

Antes de entrar de lleno a nuestro tema de hoy te invito a que tomes papel y lápiz.  Es importante que primero hagas tu propio listado de “cosas que quiero mejorar/alcanzar en mi vida” subdividiéndolas en categorías, siguiendo las recomendaciones contenidas en la entrada anterior; para fines prácticos es aconsejable que tu listado no exceda de cinco cosas, pues te será muy difícil cumplir demasiadas metas al mismo tiempo.

Puedes utilizar el listado de categorías que dejé como ejemplo si así lo deseas.  Lo importante es que juntos vayamos dando forma a tu propio listado de  metas personales y hagamos que se conviertan en “enunciados poderosos para alcanzar”.

Comencemos…


¡Clara, Enfocada en los resultados, Medible, Observable, y Alcanzable!

En camino hacia el logro de mis metas

Estos son los atributos indispensables que debería contener cualquier definición de meta, de lo contrario no estaría bien redactada y carecería de sustancia.

Con estos atributos en mente podemos guiarnos en el planteamiento de  cualquier meta que deseemos alcanzar.  Si lo hacemos de la manera correcta desde el principio ya habremos recorrido una buena parte del camino.



La meta debe ser clara y por escrito


Si tu meta es clara y  por escrito
vas por buen camino. 
La meta debe ser directa, sencilla de interpretar y dirigida a corregir una situación con la que estamos insatisfechos en el presente, dejando por escrito cómo se pretende llegar a los resultados deseados.
No te imaginas la importancia que tiene escribir tus metas en papel.  El efecto psicológico es enorme y es más efectivo si las escribes a mano, “de tu puño y letra”. 

Al hacerlo todo por escrito tu mente se sentirá más comprometida, pues asume que lo que pretendes lograr es en realidad muy importante para ti, entonces hará su mejor esfuerzo para ayudarte.

Escribir nuestras metas evita que las perdamos de vista, ya que están ahí todo el tiempo para su consulta a manera de retroalimentación.

La primera categoría que aparece en el listado que hicimos en la entrada anterior es “Salud”.  La utilizaremos como ejemplo en el ejercicio que sigue a continuación.

 Salud
Quiero adelgazar,
Dejar de beber/fumar

Podemos ver que la oración “Quiero adelgazar” no nos dice mucho.  Ni siquiera nos motiva a la acción.  Simplemente es una oración planteada vagamente, sin sustancia; iremos mejorándola poco a poco conforme avanzamos en lo ejemplos.

Lo correcto es siempre iniciar la oración con un verbo, algo que nos mueva a la acción.  Por ejemplo, sería mejor si iniciamos la oración de la manera siguiente:

“Voy a adelgazar…”

Si te fijas en la oración anterior ya se incluye un verbo más poderoso en su inicio: “Voy”; desde el principio estamos dejando bien claro quién es la persona que debe llevar a cabo la acción (en este caso “yo”), lo que hace que me sienta más comprometido con “mi meta” desde el principio.


Enfocada en los resultados

Una meta para que realmente lo sea debe estar orientada a los resultados.
Si tu meta apunta al logro de reslutados ¡Felicidades!
En el caso del enunciado “Voy a adelgazar” lo primero que necesito es saber cuántas libras debo perder para estar delgado, porque tengo que ser muy específico en los resultados que pretendo alcanzar; en este caso debería investigar primero cuál sería mi peso ideal consultándolo con el médico o con la tabla respectiva. 

Para este ejercicio vamos a suponer que tengo 20 libras de sobre peso, por lo tanto debo bajar 20 libras para estar en mi peso ideal.  

La manera correcta para redactar esta meta quedaría de la siguiente manera:

 “Voy a Perder 20 libras de Peso…

Como puedes ver nuestra meta va tomando forma poco a poco.  En este punto ya hemos dejado muy claro el resultado que pretendemos alcanzar: “Perder 20 libras de peso”.


La meta debe ser medible y observable


Ninguna meta estará completa si no se define un plazo prudente para alcanzarla, de lo contrario corremos el riesgo de posponerla demasiado; puede ser que se nos pierda de vista y la olvidemos por completo si no definimos un plazo.  Dependiendo de la naturaleza de nuestra meta puede que nos tome días, semanas, meses, o un par de años el alcanzarla.


Continúa en la siguiente entrada…

jueves, 12 de enero de 2017



INTRODUCCIÓN

Con el advenimiento de un nuevo año escuchamos de amigos, familiares, o de nosotros mismos, las clásicas promesas de: “este año comenzaré a hacer ejercicio para perder peso”; “me desharé de algunos malos hábitos”; “buscaré un nuevo empleo”; “continuaré mis estudios universitarios”; “comenzaré mi propio negocio”; “voy a viajar por el mundo”.  Desafortunadamente, conforme va transcurriendo el nuevo año se va quedando todo en “promesas” que nunca llegamos a cumplir, entonces posponemos todo para el año siguiente, y el siguiente, y el siguiente, sin nunca llegar a concretar nada. 

¿Por qué no logro cumplir mis metas?

¡Cuidado!, no te quedes a medio camino


Conforme pasan los años caemos presa de la frustración al sentir que nos hemos rezagado en la vida.  Tal vez percibimos que hemos avanzado demasiado poco, o demasiado lento con relación a la velocidad que quisiéramos; podría ser que llegáramos a la conclusión de  que estamos en el camino equivocado y sin poder hallar la salida.  Todo lo anterior se convierte en una carga muy pesada de llevar, limitando así el aprovechamiento de muchas oportunidades para mejorar. 

Muy a menudo tratamos de excusarnos culpando a los demás por nuestra situación actual; culpamos al gobierno, a la situación económica, aducimos que es por falta de oportunidades, porque no disponemos de tiempo y de dinero, ¡bla, bla, bla!  En realidad aquí los únicos responsables de lo que nos pasa somos nosotros, por culpa de nuestra falta de interés y compromiso con nosotros mismos.  En el momento en que reconocemos estas debilidades es cuando nuestras vidas empezarán a cambiar.

Normalmente sentimos admiración por aquellos que hacen que las cosas sucedan” y comenzamos a cuestionarnos acerca de nuestras propias capacidades: ¿Será que el logro está reservado solo para personas con la mejor formación académica y que gozan de un alto porcentaje de “IQ”?  ¿Acaso solo es para aquellos nacidos en cuna de oro? ¿O se necesita de ciertas habilidades innatas que nosotros mismos no poseemos?   Valdría la pena plantearnos mejor ésta pregunta: ¿Será que quienes “lo logran” es porque piensan y  hacen las cosas de manera diferente a nosotros? 

A continuación nos enfocaremos en un método sencillo y eficaz que nos ayudará a materializar nuestras metas y objetivos en el tiempo; los resultados dependerán de qué tan comprometidos estemos con lo que deseamos alcanzar.


El gran secreto para alcanzar mis metas



Una de las principales limitantes para no alcanzar nuestras metas es que no las tenemos lo suficientemente claras y definidas, por eso no nos sentimos lo suficientemente comprometidos con ellas. Debemos primero “clarificar nuestras metas” haciéndolo por escrito, estableciéndolas en orden de prioridad para su realización, porque no podemos cumplirlas todas al mismo tiempo.

Podemos iniciar haciendo un listado de unas cuantas cosas que quisiéramos cambiar o mejorar, como por ejemplo: 

Quiero adelgazar
Cambiar de trabajo
Viajar por el mundo
Dejar de beber/fumar
Continuar mis estudios universitarios
Comenzar mi negocio propio
Acercarme más a Dios
Tener casa propia
Dedicar más tiempo a mi familia
Ya no gritarles a mis hijos

Ahora debemos establecer el orden de prioridad para cada una de las cosas que deseamos alcanzar en esta lista pero, para efectos de orden y facilitarnos el trabajo, primero vamos a subdividirla en categorías.
Podemos utilizar las siguientes:

Salud
Quiero adelgazar,
Dejar de beber/fumar

Trabajo
Cambiar de trabajo

Educación
Continuar mis estudios universitarios

Vivienda
Tener casa propia

Familia
Dedicar más tiempo a mi familia
Ya no gritarles a mis hijos

Espiritualidad
Acercarme más a Dios

Recreación
Viajar por el mundo

Emprendimiento
Comenzar mi negocio propio

Lo que tenemos en este momento es un simple listado de cosas que quisiéramos mejorar, ordenadas por categorías, pero que todavía no podemos llamarles “metas” como tales, pues carecen de ciertos atributos indispensables para su correcta redacción; por eso  considero muy importante primero encontrar una definición práctica de Meta”, como la que sigue a continuación.

La mejor definición de Meta



Existen bastantes definiciones acerca del significado de los términos metas y objetivos”, y muchos autores difieren en este sentido; algunos aseveran que las metas son a largo plazo y los objetivos a corto plazo, otros afirman lo contrario. Yo siempre he pensado en las metas “como los hitos que se deben ir alcanzando en el camino hacia la consecución de los objetivos”, en otras palabras, estoy de acuerdo con quienes sostienen que los objetivos son más a largo plazo que las metas.   

Sencillamente, una meta es algo que pretendemos conseguir para nuestro beneficio; el de nuestra familia; el del equipo o grupo de trabajo; el de la sociedad en su conjunto, y que al concretarla sentiremos gran satisfacción. 

Lo que nos motiva primordialmente a la consecución de una meta es la certeza, o por lo menos la esperanza de que obtendremos la justa y merecida recompensa por el esfuerzo realizado; eso es lo que nos mueve a emprender la acción y hacer los sacrificios necesarios.  No está demás aclarar que la recompensa anhelada puede ser de índole material, espiritual, psicológica, de amor hacia la humanidad, etc.; dependerá de las aspiraciones de cada individuo.

Dentro de los atributos clave que debe contener nuestra definición de meta están:


 Debe ser clara,
 Enfocada en los resultados,
     Debe ser medible,
       Observable
       Y alcanzable (debe ser realista)


¡Estén pendientes!

Continúa en la siguiente entrega…