viernes, 28 de julio de 2017



Un abrazo a todos mis lectores.

Quiero compartir contigo mi gran emoción al saber que “Emprender Con Autoayuda” está llegando a muchos lugares alrededor del mundo, todo gracias a la magia de internet.

Tremenda sorpresa me he llevado al comprobar que nos siguen en países como Rusia, Francia, Ucrania, Alemania y Filipinas; reconozco que cuando inicié este blog creí que solo tendríamos oportunidad con los pueblos de habla hispana pero, para mi buena suerte, estaba equivocado.

Ahora me toca continuar con mi trabajo de darte contenido de valor, algo que pudiera ser el detonante para que surjan cosas maravillosas en tu vida.  Por eso me tomo tan en serio mi labor de escoger cada palabra, cada frase, cada historia que te transmito, porque sé que de alguna manera influirán en ti y es mi deseo que sea de manera positiva.

Comencemos…



Las caídas solo nos harán más fuertes

En español existe el dicho “Lo que no mata engorda”, refiriéndose a que si vas a ingerir algo de dudosa calidad,  si de todos modos lo vas a consumir, es mejor pensar que te hará bien.   

En inglés hay una frase muy parecida a la anterior “What doesn't kill you makes you stronger”, que traducido al español quedaría más o menos de la siguiente manera: “Lo que no te mata te hace más fuerte”.  Una frase por demás poderosa a considerar en cuanto a las cosas negativas que nos suceden y la actitud con que debemos enfrentarlas.

A veces gastamos demasiada energía enfocándonos en el ¿Por qué?, ¿Por qué me pasa esto justo cuando todo estaba marchando tan bien?, ¿Por qué a mí, si yo he hecho las cosas de forma correcta?, ¿Por qué tengo que empezar de nuevo?

Si nos cerramos a este arquetipo de pensamiento nunca vamos a avanzar, estaremos dando vueltas en un mismo pie y eso no nos lleva a ningún lado, solo refuerza el estado negativo en que nos encontramos y con el tiempo hasta podríamos caer en estados depresivos. 

Debemos aceptar el hecho de que ya no se puede cambiar el pasado, pero sí podemos cambiar nuestra percepción de los sucesos ocurridos, hurgando en ellos hasta encontrar la lección de vida que seguramente nos enseña.

Acepta tu pasado como el maestro que es y agradece la oportunidad de crecimiento que te permite.  Recuerda que el edificio más alto se construye principiando en sus cimientos, tu pasado son esos cimientos sobre los que construyes tu carácter; esos cimientos serán tan fuertes como el enfoque que le des a lo sucedido, “sácale provecho” y no te lamentes más.

Si bien es cierto que ya no podemos cambiar el pasado, sí podemos moldear nuestro futuro con los pensamientos que elegimos y las acciones que tomamos en el presente.  Uno de los pensamientos más productivos que podemos administrar en nuestras vidas es el de tratar de encontrar el lado positivo, la gran enseñanza en todo lo que nos ocurre, de ahí la diferencia entre el éxito y el fracaso.



¡La gran promesa del dinero y libertad financiera!



Tengo buenos amigos que fueron seducidos (yo mismo he sido víctima alguna vez) con la promesa de obtener grandes réditos  a cambio de invertir tiempo y dinero en determinado proyecto de negocio, pero que al final lo único que encontraron fue la total decepción y terminaron con un muy mal sabor de boca.
                                                                               
Conozco una persona que acaba de pasar por una situación bastante decepcionante en esa clase de negocio.  Estuvo alrededor de un año trabajando duro e invirtiendo su dinero sin  mayores beneficios, aunque seguía al pie de la letra todo lo que “la fórmula secreta” le decía que hiciera para triunfar.

Confiando en la promesa de obtener un ingreso pasivo de por vida, puso todas sus esperanzas en un sistema que, según le dijeron, le conduciría hacia la independencia financiera. 

Se convirtió en todo un personaje dentro de su organización, un joven que sobresalía en todo lo que hacía, admirado y querido por muchos; un verdadero ejemplo a seguir, sin embargo, encontró obstáculos insalvables que lo llevarían a renunciar inevitablemente.  

Lo que quiero resaltar aquí es el hecho de mantener siempre una actitud positiva ante cualquier circunstancia de la vida y, mi amigo, de quien omito su nombre por respeto, lo está haciendo muy bien.  Está enfrentando lo que pasó como todo un ganador y ahora está centrando todos sus esfuerzos en nuevos proyectos que, seguramente, le darán muy buenos resultados.

La experiencia adquirida lo hizo más fuerte, pues asimiló todo lo ocurrido de la mejor manera.  Entendió que “la vida es un proceso de crecimiento continuo en el cual, a veces, debemos  fracasar para aprender y así estar mejor preparados para los verdaderos retos que nos esperan”.  



Palabras del autor:

Gracias a todos los que me siguen en mis publicaciones. Espero que saques el mayor provecho de estas sencillas líneas que, como siempre, tienen dedicatoria especial para ti. 

Emprender con Autoayuda ha sido creado para tratar de inspirar a quienes están en el “estado” de búsqueda continua, donde mejorar nuestra calidad de vida se convierte en el santo grial de ésta nuestra cruzada.

Bendiciones…


Nos vemos en la próxima entrada…


miércoles, 12 de julio de 2017

Bienvenidos a esta nueva entrada.

Querido lector, espero que todo esté marchando de maravilla con tu vida.  Que el éxito, salud y abundancia te persigan de manera constante en tu peregrinar por este mundo.  

Recuerda que el universo siempre estará conspirando a tu favor si se lo permites, por ello debes poner en práctica el poder de la fe en todo lo que emprendas.

Deja que el cúmulo de tus experiencias, aunque no sean todas positivas, sirvan para fortalecer tu espíritu.  Piensa en ellas como una oportunidad para crecer y estar mejor preparado para enfrentar el siguiente desafío. Porque, te lo garantizo, siempre habrá algo nuevo, algo más por resolver, que te va a poner a prueba. 

En esta entrega te dejo con el desenlace de la historia del titiritero y su personaje Le Mium el Temerario, la cual resumiré en las siguientes líneas para tu deleite.

Comencemos…

Gozando las mieles de la conquista

El espectáculo estaba siendo todo un éxito en cada lugar que se presentaba. La gente llenaba la sala al tope sin siquiera reparar en el costo de la entrada con tal de ver al célebre Le Mium el temerario; cuando llegaban a los pueblos más grandes tenían que permanecer ahí por varias semanas, pues había mucha demanda por presenciar el evento.

Las ganancias no se hicieron esperar, había dinero fluyendo de manera constante y en cantidades nada despreciables.  Ahora sus deteriorados atuendos habían sido cambiados por ropas finas y elegantes, además, lucían llamativas joyas en manos y cuello, convirtiéndose así en todos unos personajes. 

La vieja carreta que los trasladaba de ciudad en ciudad había sido sustituida por un suntuoso carruaje adornado con  llamativos artificios, que captaban toda la atención de los transeúntes a su paso. El noble borrico que se encargó de halarla por tantos años fue vendido por unas cuantas monedas, para ser reemplazado por dos hermosos caballos que marchaban con gracia y elegancia al son del vaivén del camino.

Buen vino y una mesa repleta de suculentos manjares, no podían faltar en las celebraciones nocturnas de nuestros galanes, siempre en compañía de amigos y una que otra bella dama que engalanaba la noche con su encantadora  presencia.  ¡Nuevas amistades, fama, fortuna!, se podía decir que habían alcanzado el éxito más allá de sus previas apreciaciones.


¡Pagarían un precio demasiado alto!

“La envidia se deslizaba como serpiente al acecho buscando en la mente débil la presa perfecta para
Inocular su mortífero veneno”.


Con el tiempo aquella rutina de largos viajes, presentaciones, festejos nocturnos y desvelos comenzaron a pasar factura.  Los excesos en su nueva forma de vivir hicieron que descuidaran lo que con tanto esfuerzo y dedicación habían construido; fue entonces cuando todo empezó a tomar un rumbo distinto a lo planeado.

El veneno de la envidia tomaba por sorpresa a Renato (su ayudante), pues veía como el maestro titiritero se quedaba con la mayor parte de las ganancias y eso para nada le agradaba porque, según su lógica de pensamiento, sería justo que todo se repartiera por la mitad.  Se le había olvidado que fue gracias a la creatividad del maestro que todo había surgido, cuando él no fue más que un simple espectador en todo el asunto.

Comenzó a llegar tarde a las presentaciones y hacía su trabajo de mala gana, lo que ponía al maestro de muy mal genio y eso desencadenaba una serie de acontecimientos que resultaban en detrimento de la calidad de la presentación; hubo  un par de ocasiones en las que el público estaba tan molesto que fueron abucheados y sacados a fuerza de empujones del recinto, una escena bastante vergonzosa y desconsoladora.

Pero el maestro tampoco se quedaba rezagado en cometer errores, las promesas incumplidas por su parte también eran causa del malestar en Renato, aunque en ningún momento lo hizo con la intención de engañar, simplemente había sido presa de la emoción del momento; bebía mucho además y tenía romances en cada ciudad a la que arribaban, lo que hacía que su atención ya no estuviera centrada en su trabajo sino en cosas improductivas que poco a poco le llevarían al fracaso.

Tiempo después Renato decidió partir en busca de nuevos horizontes, las diferencias entre él y su maestro se habían vuelto tan irreconciliables que ya no valía la pena seguir intentándolo, pero el daño ya estaba hecho.  Fue sustituido por un principiante, carente de talento en el manejo de las marionetas, con lo que se cerraba el círculo para la desgracia ¡la caída de la puesta en escena era inminente!

Cada vez eran menos las personas que asistían a los eventos y, a pesar que el costo por entrada había sido rebajado considerablemente desde hacía mucho, a duras penas llenaban el recito a la mitad.

El dinero empezó a escasear haciéndose casi imposible seguir manteniendo el pomposo estilo de vida al que se habían acostumbrado.  El suntuoso carruaje y su pareja de esbeltos caballos fueron los primeros en ser rematados para cubrir algunas deudas; con el resto de dinero apenas alcanzó para comprar una vieja carreta halada por un larguirucho borrico, estaban otra vez como al principio. 

Las ropas modestas fueron de nuevo el uniforme del titiritero y su ayudante, quienes ya no portaban ni siquiera una baratija en su cuerpo como adorno, pues todas las joyas tuvieron que ser vendidas para subsistir.

Con el paso del tiempo el espectáculo de Le Mium el Temerario  solo era un recuerdo en el corazón del público que le aclamó con fervor.  Aquellas glorias del pasado jamás volvieron para el maestro titiritero, quien no tuvo otra opción que regresar a su ciudad natal donde permaneció hasta el final de sus días.

De Renato se supo muy poco.  Algunos aseguran que se instaló en un pueblo del este, donde contrajo matrimonio y formó una numerosa familia, convirtiéndose además en un hombre adinerado e influyente. 

Conclusión:

Mis queridos amigos, considero que esta historia nos deja una enseñanza más que evidente acerca de cómo las empresas más grandes y hermosas de la vida pueden terminar en el fracaso, gracias a la falta de auto control y al materialismo desmedido de nuestros días.

Dejarse dominar por el sentimiento de la envidia es una de las situaciones más vergonzosas a las que podría quedar expuesto el hombre que carece de amor y nobleza en su corazón, por eso debe hacerse un trabajo constante de autoanálisis para no caer en este tipo de bajezas. 

Cualquier exceso en nuestra forma de vivir no puede traernos más que desgracia y sufrimiento a futuro, por eso debemos comportarnos en todo momento y no dejarnos llevar por la emoción.

Nos vemos pronto…



viernes, 19 de mayo de 2017

Queridos amigos, gracias por seguir mi blog.

En esta entrada continuaremos con la historia del maestro titiritero y su personaje Le Mium El Temerario, como parte del tema ¿Quién controla los hilos de mi vida?, al cual dimos inicio la semana anterior.

Adentrémonos en esta fascinante historia y vayamos descubriendo la enseñanza que se encuentra oculta en los siguientes párrafos.  Solo te pido que leas con mente y corazón abiertos, para que puedas sacar el máximo provecho de ésta sencilla lectura.


Comencemos…

  


 ¡El Héroe y la Damisela en peligro!



El reloj marcaba las tres de la tarde, la hora tan esperada por fin llegó.  Todas las entradas fueron vendidas en menos de dos horas, casi como pan caliente.  El recinto ya estaba abarrotado cuando la entrada principal fue cerrada al público.   Había gran expectación por parte de los asistentes, quienes esperaban emocionados a que se abriera el telón. 

Las cortinas del retablo fueron alzadas y el primer personaje apareció en escena.  Era una marioneta que representaba a una bella damisela que recolectaba flores en el campo, sin percatarse que era acechada por unos malhechores escondidos entre los matorrales. 

Cuatro títeres con aspecto grotesco y de ropas harapientas salieron de los arbustos y comenzaron a perseguir a la muchacha, quien corría por todo el escenario gritando a los cuatro vientos ¡auxilio, auxilio, que alguien me socorra!

El público estalló en carcajadas al ver cómo aquella “indefensa” doncella pateaba a sus atacantes en sus partes nobles, quienes caían fulminados por todas partes.  Luego de un buen rato de persecución y pelea, por fin, consiguen atraparla y la atan al tronco de un árbol para despojarla de sus pertenencias.

De repente se escuchó una voz enérgica que les advertía: ¡Suelten a la dama de inmediato rufianes! ¡Ustedes solo son un grupo de cobardes!


¿Quién eres tú para darnos esa orden?, preguntó el cabecilla del grupo en tono desafiante, a lo que éste respondió: soy Le Mium El Temerario, defensor de los desprotegidos, más te vale hacer lo que digo o sufrirás las consecuencias. 

Nuestro héroe entró en escena y de inmediato se desató un feroz combate.  Los maleantes trataron por todos los medios de asestarle un golpe mortal con sus espadas, pero no estaban siquiera a la altura de aquel experto en combate y maestro en el arte de la esgrima. 

La batalla termina con cuatro marionetas tumbadas en el suelo suplicando por clemencia, mientras Le Mium se da a la tarea de desarmarlos uno por uno; todos fueron entregados a la justicia en el acto, gracias a una patrulla del rey que pasaba por el lugar.

Para terminar, nuestro temerario amigo desata a la doncella y le devuelve sus pertenencias.  Ella le agradece con un tierno beso en la mejilla diciendo “gracias mi salvador”, te debo la vida.  Luego la sube a su montura y cabalgan juntos hasta que se pierden de vista en el escenario.

El público no paraba de aplaudir, ambos titiriteros (maestro y ayudante) salieron de detrás del retablo inclinando su cabeza en señal de agradecimiento. Había mucha algarabía en el ambiente, los niños se amontonaban para tener la oportunidad de tocar a Le Mium y el resto de títeres del espectáculo.

Aquel día iniciaba una nueva carrera para estos dos artistas, quienes casi no podían creer lo que estaba sucediendo.  Nunca pensaron que iban a tener tanto éxito en su primera presentación.  Estaban realmente sorprendidos y agradecidos con el creador por haberles traído una nueva oportunidad, luego de tantos años de luchar sin obtener mayores resultados.

Esa tarde ganaron mucho dinero, lo suficiente como para pagarse la mejor comida y dormir en el mejor hostal del lugar.  Al día siguiente se despertaron con el canto del gallo, comieron sus primeros alimentos y luego se dispusieron a desarmar la carpa que había servido como techo a los espectadores.


Continúa en la próxima entrada…


viernes, 12 de mayo de 2017



Hola amigo lector.

Gracias por tu preferencia. 

En esta entrega pretendo ejemplificar con una fábula aquello que nos mantiene atados, que no nos deja desarrollar nuestro potencial como los seres inteligentes, compasivos y amorosos que somos en esencia. 

Mi verdadera intención al escribir la fábula que vas a leer a continuación, es que sirva como referencia para entender (o por lo menos tratar vislumbrar) de dónde surge el eterno problema humano que nos impide el acceso a la felicidad y la plenitud.

Te invito a que leas la historia completa que estaré contando en las siguientes semanas, para que al final puedas encontrar la enseñanza que pretendo compartir contigo.  Espero de todo corazón que las siguientes líneas sean de tu agrado y que puedan ayudarte en tu desarrollo personal.    


Comencemos…

  
¿Quién controla los hilos de mi vida?


Es irónico que una de las pocas cosas sobre las que tenemos control es sobre nuestras propias actitudes, y aún así la mayoría de nosotros vive la vida entera comportándose como si no tuviera ningún control.
(Jim Rohn)





La historia del Maestro Titiritero y un pedazo de madera. 

Un conocido titiritero del siglo pasado trabajaba en su nuevo proyecto en un rincón de su polvoriento y desordenado taller.  Utilizando la más rústica madera a la que pudo tener acceso, resultado de haber desbaratado algunos vejestorios, incluidas algunas sillas y lo que parecían ser los restos de algún fallido intento creativo del pasado, daba forma a la nueva marioneta que pasaría a formar parte de su, hasta entonces, no muy lucrativo espectáculo.

Se afanaba día y noche, apenas tomaba unas pocas horas de descanso, por lo que el agotamiento era más que evidente en su trasnochado rostro.  Nunca había puesto tanto empeño y amor en sus anteriores creaciones como en ésta.  Todo su ser se había volcado en un esfuerzo creativo sin precedente hasta que, por fin, lo consiguió… 

“Le Mium” lo nombró, igual que el personaje del libro de cuentos que su madre le leía antes de ir a la cama.  Era una especie de héroe, un caballero como el Quijote de Cervantes, enemigo de los opresores y defensor de los humildes, siempre presto para salvar a cualquier damisela en peligro sin reparar en las consecuencias.

El maestro titiritero dedicó los siguientes días a la práctica de nuevos movimientos y rutinas que darían vida a “Le Mium El Temerario”; ¡los niños lo van a adorar!, decía para sus adentros con gran expectación, manteniendo su proyecto en secreto hasta ese momento. 

Cuando por fin hubo pulido hasta el último detalle, decidió que era el momento de hacer la primera presentación en público.   Renato, su ayudante, fue el único testigo de aquel singular acontecimiento, quien observaba atento y sin pronunciar palabra.

Por quince minutos permaneció hipnotizado con aquel original espectáculo y, en cuanto el telón bajó, saltó de su asiento desbordando en aplausos, entonces, sin poder contener la emoción exclamó: ¡bravo, bravo maestro!, hoy has roto con cualquier paradigma limitante en cuanto al manejo de títeres se refiere, tus habilidades no tienen comparación, ¡nos haremos ricos!, ¡la fama nos espera! 

Aquella noche abrieron una botella de vino que guardaban bajo llave en un viejo cajón de madera, para una ocasión especial; la botella había reposado por espacio de tres años, pues hace mucho que no tenían una razón para celebrar.  Cantaron, rieron y bailaron con sus marionetas, como si se tratase de dos niños con juguete nuevo y, por un instante, ellos “fueron la felicidad”.   



¡Arriba el telón!

La hora tan esperada había llegado, los días de ensayo y preparación habían quedado atrás.  La plaza central de aquel pueblo de la toscana estaba repleta esa tarde, el retablo (teatrillo de títeres) no podía haberse ubicado en mejor lugar.

Desde muy temprano habían montado la carpa y la estructura de madera que serviría de asiento a los espectadores.  La entrada al recinto estaba pintada con llamativos colores y figuras de los personajes que se presentarían aquella tarde, con un rótulo al ingreso que rezaba “Le Mium El Temerario, El Héroe de los Niños”. 

Cualquiera que pasaba por el lugar no dejaba de acercarse a curiosear un poco, en especial los niños y sus padres que preguntaban por el valor del boleto y la hora de inicio del programa.  

El maestro titiritero era el encargado de vociferar a los cuatro vientos: ¡Hoy gran función de títeres, un espectáculo nunca antes visto!  Por primera vez ante ustedes “Le Mium El Temerario, Defensor de los desprotegidos, Amigo de Los niños”, no se lo pierda. 

                                       
Continúa en la próxima entrada…



viernes, 5 de mayo de 2017



Hola.

Gracias por seguir mi blog. 

En el camino de la vida te vas a encontrar con diferentes tipos de personalidades, algunas agradables y otras no tanto.  Hoy vamos a traer a colación algunas formas de comportamiento que considero no son tan beneficiosas para el emprendedor, por eso es importante identificarlas y tomar acciones correctivas.

No está de más recordar al lector que este es un programa que también aborda el tema de la Autoayuda.  Por eso las siguientes líneas   tienen como finalidad el autoanálisis, para identificar aquello que tal vez no esté funcionando bien en nuestra actuación y que sirve de freno a nuestro desarrollo.

Comencemos…


  
Ser agradable
No es lo mismo que ser Empalagoso.




“Me encantan las personas amables y educadas, hasta que se esfuerzan demasiado por agradar.  En ese momento empiezo a desconfiar y sobreviene mi desencanto”
(Patricio Paz)
Emprender con Autoayuda.



Tenemos que reconocer que no vamos a ser aceptados por todo el mundo.  Debemos tener límites en cuanto a nuestros esfuerzos por agradar a los demás, pues existe una enorme diferencia entre una persona engreída y otra que se respeta y valora a sí misma (eso se llama “carácter”). 

Si bien es cierto que para obtener miel no hay que dar puntapiés a la colmena, también hay que tener en cuenta que hasta la dulzura de la miel en exceso nos puede llegar a empalagar, provocando nuestro rechazo.

Si en tu trabajo por ejemplo te ves obligado a interrumpir una conversación de algún superior, porque tienes algo muy importante que decir, no tienes que excusarte mil veces antes de hablar, con un simple ¡disculpen!, ¿puedo interrumpir? será más que suficiente. 

Luego de obtener el permiso para hablar ve directo al grano,  tu jefe estará más que complacido con la información que tenías para compartir y te agradecerá que le dejes continuar de inmediato su conversación.


No hagas como los perritos

De todos es sabido que los perritos dan muchas vueltas antes de echarse en el piso, pero el misterio de por qué lo hacen ha permanecido en el tiempo.  De la misma manera yo tampoco logro entender a algunas personas que, cuando tienen algo que decir, comienzan con un montón de palabrería que te confunde y hace que te preocupes antes de saber con exactitud de qué se trata el asunto.

Dar muchas vueltas antes de decir algo solo hará que tu interlocutor se sienta incómodo y ya no reciba con beneplácito lo que tenías para decir, por ello es mejor que seas lo más directo posible.

Otro comportamiento muy común en los perritos es andar meneando la colita por todos lados, esperando como premio comida o que les rasques la barriguita.  Muchas personas en su intento por agradar a los demás imitan un poco este comportamiento (perdón por lo brusco de mi analogía), el problema es que entre humanos esta táctica no funciona, lo único que conseguirás será la crítica y el rechazo de tus compañeros.


3 posibles razones por las que se busca agradar en exceso a los demás.

Creo que las personas que tratan de ser demasiado complacientes con los demás lo hacen por estas tres razones:

         1.  Porque son unos “Santos”.
         2.  Tienen intereses ocultos.
         3.  Son demasiado inseguras.

  
Con respecto a los santos creo que ya son muy escasos en nuestros tiempos, por lo que yo descarto por completo esa posibilidad.  En cuanto a los intereses ocultos en las personas, esos sí que abundan en nuestros tiempos. 

Viene a mi mente una frase que escuché del gran cantante y compositor argentino Facundo Cabral “El hombre le hace caricias al caballo para después montarlo”.  Un fuerte motivo para desconfiar, ¿No es así?

También existe la posibilidad de que alguien solo busque la aceptación de todo el mundo debido a un fuerte sentimiento de inferioridad.  Si ese fuese el caso habrá que tratar de entender a la persona y recomendarle algún tipo de terapia psicológica que le ayude a superar esa condición.

Y es que abundan los ejemplos de los llamados “excesos de atenciones” por ahí.  Tal es el caso del mesero que después de servir tu comida te interrumpe a cada momento preguntando ¿todo está bien o necesita algo más el señor?  Esto en realidad es muy molesto para el comensal. 

Mi padre cuenta una anécdota bastante divertida que le ocurrió en un restaurante de mucha categoría.  Luego de que el mesero sirvió su comida y bebida, se quedó parado al lado de su silla (algo que no agradó a mi padre desde el principio).  Cuando mi padre hacía el intento de tomar la botella de gaseosa para servirse, el mesero se la arrebataba y servía en el vaso.

Era la misma historia con el recipiente de la sal, la pimienta y los aderezos.  Por más intentos que hiciera mi pobre viejo por coger algo, el mesero siempre le ganaba la partida.  Así estuvieron por un rato, hasta que se cansó y le dijo: ¡por favor amigo, yo vine a éste restaurante a comer no a echar apuestas de velocidad con usted!, ya déjeme que yo puedo comer solo.

Ya te puedes imaginar la cara del pobre mesero ante semejante escena, pero esto ejemplifica muy bien que los excesos por agradar a los demás siempre terminarán muy mal; creo que mi padre se compadeció y le dio su propina al mesero de todos modos.

Queridos lectores esto ha sido todo por hoy, espero que te haya gustado mi artículo. Puedes dejarme tus comentarios o sugerencias al final de la página.
                                                               
Nos vemos en la próxima entrada…